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¿Qué terrible fin ha tenido el posteador anterior? (3)

Tema 567 rescatado del foro de Cthulhu en Inforol.


Steinkel

Mar Ene 25, 2005 11:45 am

De aquel Khristo campeador

Que sancto le llamó toda la gente

Por ser muy recto caballero y piadoso.

Canta del valor tan excelente

Que siendo valedor mostró maravilloso

Y como ganó a los profundos, cosa extraña

Mucho tiempo estuvo el reino asido

Del profundo y el tíndalo lobo

De gente villana poseída,

Jhen estuvo ansí larga partida

Después que por la abominación fuera ganada

Postrero de los normales fue nombrado.

Khristo, mi señor, el que primero

Fue de aqueste nombre intitulado,

Tuvo un hijo malhadado, el cual fue sacrificado

De prez y valor muy encumbrado

En casos de las armas denodado.

Valedor de los normales fue nombrado.

Y Khristo, mi señor, fue enviado

El cual ya poseyendo su reinado

Fue entre los reyes un lucero.

La tierra por su mano libertada

Del tíndalo que campa en hacienda

Y del profundo de la roca elevada.

Después de al ghoul ganar mucha tierra

Llego a la costa valeroso

Y aún a ésta ganó con mucha guerra

Mostrándosele siempre muy rabioso.

Presto ganó al Primigenio la sierra

De cólera ahíto y muy furioso.

Empiezan los encuentros muy reñidos

El profundo se mostraba valeroso,

De una y otra parte había heridos,

La guerra se aparecía sanguinosa.

Mucha días pasaron de esta suerte

Do algunos recibieron cruda muerte.

Puso Khristo estrecho tanto

A la roca primigenia tal aprieto,

Que a todos los de dentro cabió de espanto

Que tiembla cada cual baba y peto

Pero es el profundo poderoso

Y ansí, el Señor Khristo es tocado por medroso.

Y en esto que los combates no cesaban

Que siempre resonaba crudo el asalto

Mostrando el profundo gran esmalto

Y atacando a los últimos de Khristo

Tirando por lo bajo y por lo alto

Tocado mi señor Khristo por quebranto,

Y así fue que herido de sus manos

Que manos no son sino garras

Algo se aplacó luego la guerra

Sienten los negocios tan insanos

Retiró su hueste malherido,

No queriendo morir con mala suerte.

Y en el camino de vuelta a su pago,

Herido Khristo por profundo y pagano.

Va tornándosele el rostro en insano

Y la piel en goma, abotargado,

Que de prez y vez es abominado

Pues cura no le ve el adelantado

Y así que Khristo derrotado

En profundo su rostro a demudado

Y la hueste y capitán asustados

Acuerdan dar tierra al cambiado

Muy profundo y purificado,

Más que viva y respire aún espantado.

Mórladon Letmein

Vie Ene 28, 2005 8:25 pm

Erierd estaba que trinaba. Con el trabajo que le había costado hacer todos los preparativos sin que el resto de profesores se diera cuenta, y ahora no funcionaba. Había algo que fallaba. Tal vez hubiese que coger a un niño con un determinado grupo sanguíneo, o tal vez de una determinada raza. Ya había probado con niños y niñas de todos los tamaños: gordos y flacos, altos y bajos... pero nada. Si se retrasaba más llegaría la hora en que las madres vendrían a recoger a sus hijos, y ella todavía no se sentía más poderosa. Se limpió la cara salpicada con la sangre del pobre Nelson, un niño que pese a tener seis años ya apuntaba buenas maneras; habría llegado a ser un buen estudiante. Ahora sus gafas yacían en un charco oscuro junto con el resto de su ropa y la de los compañeros de clase que le habían precedido. Erierd estaba cansada, pero no iba a abandonar su gran proyecto así como así. Pasó las páginas del mohoso libro entre sus manos y se dispuso a memorizar una vez más las palabras que contenía. Después avanzó hacia los armarios del fondo de la clase. De nuevo, algún niño no pudo evitar orinarse encima al oir el chapoteo que las pisadas de Erierd producían de camino hacia ellos. Erierd le dió la vuelta a la llave, y al abrir la puerta un hedor nauseabundo le azotó el rostro. Pero daba igual. Observó detenidamente a los niños eligiendo a su víctima, y aprovechó para deleitarse con el terror que se reflejaba en los ojos de todos. De todos menos uno. "Muy bien valiente, -pensó- a ver que tal aguantas". Erierd alargó el brazo...

-Steinkel, te toca.

Erierd

Dom Ene 30, 2005 11:19 am

[OUT]

No creais que no me he sentido tentada de hacer algo así... ¿Para qué dais ideas, pobres cordericos?

Venía con la idea de matar a alguien, pero me gusta como va esto... Os dejo que sigais...

Steinkel

Lun Ene 31, 2005 11:25 am

Pensaba que el que tenía que morir a continuación era un servidor. Bueno, de todos modos: ¡excelente prólogo el de Mórlando!. Lástima que no tenga tiempo para continuarlo. Cedo el turno que se me ha ofrecido a otra persona que disponga del tiempo necesario para continuar lo empezado.

Mórladon Letmein

Mie Feb 02, 2005 7:53 pm

Jejeje Steinkel me parece que no has captado el final de mi historia (aunque ya me parecía a mí que iba a dar lugar a malentendidos).

Lo de "Steinkel te toca..." es lo que dice Erierd al cogerte como "voluntario". Realmente la historia acaba ahí, con Steinkel muerto en el altar improvisado por Erierd.

Esta historia se me ocurrió al leer el post en el que Erierd (creo) daba una idea para un módulo, que consistía en que unos maestros les enseñaban a los niños desde pequeños las artes oscuras, pero yo lo he trastocado un poco . Había que matar a Steinkel, pero como Erierd ha hablado ya unas cuantas veces sobre sus alumnos, pues aproveché y la puse a ella como asesina.

Me gusta esto de escribir cosas enrevesadas...

Steinkel

Jue Feb 03, 2005 8:44 am

Entiendo ahora...entiendo. Muy bueno.

Daliana

Vie Feb 04, 2005 5:38 pm

Los forasteros habian llegado dos días antes. Se interesaron por las curiosidades locales, visitaron la iglesia y el museo y se sentaron ha escuchar las historias de los viejos de manera educada.

Pero al día siguiente la comisaria recibió quejas de allanamientos de morada, vandalismo y, aunque no se podia relacionar directamente con los forasteros, la pared de uno mausoleo se habia derrumbado.

Así que el agente Letmein tubo que segir a los forasteros durante toda la mañana y aunque eran cautelosos, no fue un gran problema para un agente de la policia bien entrenado y que conoce cada centimetro de su barrio.

Por la tarde se dirigieron hacia la vieja mansión, era un hecho tan previsible que Letmein ya tenia preparada su linterna, su chaqueta gruesa, y un rollo de cuerda.

El hecho de que la mansión estubiera algo lejos del pueblo y en un estado de semi-permanente abandono hacia hervir la imaginación de los pueblerinos, terribles criaturas habitaban las catacumbas de la mansión y atacaban a los desgraciados que se atrevian a internarse en su interior ... supuestamente... aunque Letmein habia aprendido en sus años en la academia ha buscar respuestas que se sustentaran en evidencias en vez de cree rumores y conjeturas que nunca significaban nada.

Su propia teoria era que el frio y algun que otro derrumbe habian acabado con uno o dos aldeanos de los que siempre buscaban tesoros escondidos en viejas mansiones y la imaginación popular habia hecho el resto.

A última hora de la tarde los forasteros entraron en la vieja mansión Golonac, aunque la propiedad permanecia abandonada era indudablemente una propiedad privada, Letmein vió aquí su oportunidad, trataria de hablarles, de hacerles entrar en razón, si seguian su consejo y se iban esa misma noche del pueblo no los detendria, de lo contrario, una noche en el calabozo les aclararia las ideas.

Letmein entró en la mansión, hacia bastante frio y estaba oscuro. Tubo la impresión de que el frio emanara de la casa, luego se cerró la cazadora y sacudió la cabeza, la vieja mansión llevaba deshabitada mucho tiempo, era normal que hiciera frio en su interior.

Las huellas de los forasteros eran claras, varias hileras de pisadas que cruzaban el porche hacia el comedor, la cocina y bajaban al sotano.

Letmein oyó un fuerte ruido en el sotano, como si alguien estubiera hechando abajo las paredes, esto ya es el colmo, se dijo, furioso, esto es destrucción de la propiedad privada.

Sin pensar lo que hacia, presa del celo policial bajo al sotano empuñando su pistola y gritando : -- Policia!! Quedan todos detenidos!! --.

Nada de lo que habia visto en la capital lo habia preparado para lo que vió a continuación, los forasteros tenian a varios niños arrinconados en una de las paredes y les estaban atacando con un gran maza. La misma con que al parecer habian provocada todo ese ruido en uno de sus choques contra la pared.

Los forasteros gritaron todos a la vez, unos gritaban disculpas, otros le decian que no entendia lo que pasaba, otros intentaban convencerle de que disparara a los niños.

Letmein estaba confuso, no podia aclararse con todo ese griterio, lo único que veia claro era que uno de los forasteros seguia pegandoles a los niños con la maza. Primero disparó al aire, pero el forastero no le hizo caso, así que tubo que dispararle para detenero, ... a él y a sus compañeros, no podia dejar que siguieran maltratando a aquellos pobres niños, que evidentemente habian tenido encerrados en la vieja mansión durante los días que habian estado en el pueblo.

Letmein se calmó un poco, ... sabia que al menos uno de los forasteros estaba muerto, los otros, heridos, miraban a los niños y a él mismo con un terror inmenso, pero estaban inmobiles y no representaban una amenaza por el momento, así que Letmein se acercó a los niños para comprovar su estado, los niños tendian sus manos hacie él y Letmein cogió en brazos al que tenia más próximo... era ciego pobrecito.

El niño que Letmein tenia en brazos movió su mano para tocarle la cara, la subió por la cazadora, por el cuello, por la barba hasta tocar nariz, tenia la mano humeda y cuando Letmein enfocó la vista y vió una boca hambrienta en el centro de la pequeña mano, su grito de asombro se confundió con los alaridos de dolor que le provocaban las mordeduras ... en la nariz ... en el cuello ... por las piernas ...

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Diccionario Real Academia Inglesa

* Golonac. (Pronunciado Y'Golonac) Pequeño pueblo del valle de Severn, cerca de la ciudad de Brichester, famosa por su mansión señorial (actualmente en ruinas) y por las leyendas sobre el caballero sin cabeza.

Erierd

Mar Feb 08, 2005 7:58 pm

El mensaje había sido claro y la paga, entragada en su cuenta de las Barbados a tiempo. El trabajo era fácil, sí, pero ella era ante todo una profesional. Y una profesional no trabaja sin garantías de pago, no señor. La gente no pagaba sólo un servicio: pagaba también por un nombre, por la garantía de que el suyo no saldría a la luz. A Daliana le importaban poco los nombres, ella tenía muchos y sabía que te transformaban en otra persona; ahora ella era la dulce señorita Daliana, que llevaba una semana viviendo en la vieja mansión como dama de compañía de esa vieja achacosa, que, según su patrón, tenía un medallón de su pertenencia. Y ella debía quitárselo junto, preferiblemente, su penosa existencia.

Intentó primero envenenarla, poco a poco y a pequeñas dosis, pero al parecer la vieja era ladina: estaba cada día más fresca, y sin embargo ella se sentía cada día peor. Si echaba laxante en la sopa, era ella la que iba al servicio. Tuvo mucha suerte el día que, harta de dolores y viajes astrales que deberían de haber llevado a la tumba a su patrona y sin embargo la estaban consumiendo a ella, usó digitalina: su corazón era joven y fuerte, y fue toda una experiencia sufrir su primer amago de infarto.

Pero Daliana era una profesional.

Comenzó a planear accidentes. Grasa en las escaleras, cuadros mal colgados, agua en el colchón a ver si la vieja caía ante la neumonía, una copita de su brandy especial de alcohol puro... Cuando se cayó por las escaleras lo atribuyó a un descuido. Cuando el horrible cuadro familiar estuvo a punto de decapitarla pensó que era una casualidad. Cuando pilló una pulmonía que la tuvo una semana en la cama, comenzó a preocuparse. Y noche tras noche, borracha sin haber bebido una copa, comenzó a ver la luz.

La vieja estaba jugando con ella.

Y nadie jugaba con Daliana, no señor.

No le gustaban los métodos expeditivos, pero a veces eran lo mejor. Su cuchillo de combate estaba bien afilado, y luego se encargaría de limpiar la sangre. Subió al cuarto de la vieja. La estaba esperando, el medallón en su cuello, asomándo por su recatado camisón. Daliana, harta de haber malgastado tres meses de su vida cuando debería haber hecho eso el primer día, atacó. Tras la quinta puñalada se preguntó porqué el camisón seguía siendo blanco, y sin embargo el medallón era rojo. La apuñaló. Miro hacia abajo y vió el cuchillo, lleno de sangre. Miró el blanco, impoluto camisón y la joya, que brillaba como un rubí. Y vió sangre en el suelo. La sangre, su sangre. Miró una vez más a la vieja, y vió que la habitación había cambiado. Lo último que vió fue a una reina, sentada en un trono de cristal que reflejaba el cuchillo, el cuchillo de combate con el que acababa de rebanarse su propio cuello.

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"Ayer un brutal asesinato conmocionó a la tranquila comunidad de I. Una persona o personas desconocidas entraron a una casa señoral y acabaron con la vida de la señorita D., dama de compañía de la dueña de la casa. No se conoce el movil del asesinato, porque no falta ningún objeto de la casa. Se intentó que el asesinato pareciera un suicidio, pero el informe de la autopsia revela que es anatómicamente imposible que la propia señorita D. se asestara quince puñaladas y se rebanara el pescuezo a sí misma. En el campo de los deportes..."

Mórladon Letmein

Jue Feb 10, 2005 2:34 am

La última gota carmesí cayó del cuello de Steinkel. Erierd se enjugó las gotas de sudor que perlaban su frente, provocadas por la terrible lucha que había mantenido con Steinkel. Desde el momento en que Erierd lo había posado sobre el frío mármol de su altar improvisado, el niño había dado unas muestras de fuerza y furia impensables para alguien de su edad, pataleando y chillando como ninguno de los otros lo había hecho. En algún momento había conseguido incluso morderle la mano a Erierd, y ésta estuvo a punto de soltar el cuchillo. Diez minutos había tardado en desangrarlo, pero Erierd sabía que el resultado merecería la pena.

-Bastardo. Ojalá resucitaras para poder matarte otra vez.

Diciendo estas palabras, y no contenta con ver al que fue su alumno más obstinado tendido ensangrentado sobre el altar, Erierd descargó una puñalada tras otra sobre el cuerpo inerte de Steinkel hasta que éste era poco más que un amasijo informe de carne y huesos, una pulpa roja aún tibia.

Tras este acceso de ira, arrojó el cuerpo encima del montón que ya había formado con otros quince, justo al lado de Nelson. Se tomó un momento para pensar.

¿Qué coño es lo que estoy haciendo mal? ¿Por qué no ocurre nada? Si al menos el grimorio especificara qué es lo que sentiré cuando por fin surta efecto... ¡Pero las últimas páginas están demasiado ennegrecidas como para ver nada con claridad!

Se dió la vuelta, y con pasos lentos y pesados se dirigió hacia el armario. Parecía como si cada vez le costara más avanzar. Entonces se dió cuenta: donde debería estar el armario ahora se alzaba un pilar en cuya cima había una especie de cuenco con una sustancia oleaginosa, una especie de aceite negruzco y muy viscoso que se asomaba por el borde, como queriendo derramarse. Pero la sustancia no escurría. Parecía congelada, pero a la vez parecía tan viva...

Tras el pilar no había nada, sólo una planicie cuyo fin no era capaz de columbrar. Tanto a izquierda como a derecha del pilar, a unas decenas ¿o son centenas? de metros había pilares similares al que tenía enfrente. Estaban formando una circunferencia perfecta, y en el centro de ésta, sobre un montón de proporciones inimaginables de huesos de todo tipo, blancos, desprovistos de toda carne.

Y encima del montón de huesos, iluminado por una luz mortecina que inundaba todo el lugar sin poder verse un foco aparente, el ser más horrible que Erierd hubiera visto jamás: una especie de batracio gigantesco y rechoncho, cubierto de pelo en su mayoría y con unos brazos que parecían capaces de llegar hasta el suelo si los estiraba completamente, a pesar de su elevada posición. Tenía orejas de murciélago y unos ojillos saltones pero entrecerrados, ocultados por unos gruesos párpados como si el ser estuviera dormitando.

Erierd sufrió una fuerte conmoción al contemplar semejante abominación, y cayó al suelo retorciéndose, y vomitando a causa de las convulsiones que azotaban su cuerpo. No sabía cuanto tiempo había permanecido tirada en el suelo de esa manera, ni siquiera si había permanecido consciente todo el tiempo, pero finalmente recuperó el control sobre su cuerpo. Se incorporó, y una idea pasó por su cabeza: estaba contemplando al ser que en algunos libros sobre magia y ocultismo llamaban Tsathogghua, el que otorga poder a los que demuestran tener buenas aptitudes como lanzadores de conjuros. Y sabía que las sustancias oleaginosas de los pilares estaban relacionadas con él, pero ignoraba de qué manera o cuáles eran sus poderes y su función.

Al fin reunió la suficiente fuerza de voluntad para levantarse y encarar al primigenio, pero éste le habló antes de que ella pudiera decir nada.

-¿Qué es lo que esperas viniendo hasta aquí a importunarme? - su voz era profunda y "rasposa", y le hacía daño en los oídos. O tal vez le estaba hablando directemente a su cerebro, y lo que le dolía era el alma.

-Señor, yo ¿Acaso te parezco un señor? le interrumpió bruscamente.

-Bueno, no Entonces no me llames señor. Simplemente contesta a la pregunta.

-Eerrr, creo que he llegado hasta aquí a consecuencia de un ritual que he llevado a cabo siguiendo las instrucciones de un viejo tomo sobre magia.

-¿Con qué fin?

Según explicaba, el ritual me iba a hecer más poderosa, pero no especificaba en qué manera - Erierd creyó ver la sombra de una risa iluminando la cara del primigenio, empezó a ponerse nerviosa.

-Tranquila, si quieres poder, poder tendrás. Aunque hace mucho tiempo que nadie me adora como es debido, aún puedo conceder algún que otro deseo a aquellos que me son fieles.

-.....

-Dime, ¿crees que estás preparada para recibir un poder con el que muchos humanos sueñan? ¿Vida eterna, inmunidad casi absoluta a culquier mal que te pudieran hacer los hombres, un alto grado de regeneración?

-Sí, estoy dispuesta.

-¿Estás dispuesta a usar ese poder para hacer lo que yo te ordene?.

-Sí, lo estoy.

Erierd no estaba muy segura de lo que decía, y lo estuvo aún menos cuando la sombra de sonrisa que había visto antes se perfiló en una mueca horrible por la que se veían unos dientecillos afilados y relucientes. El primigenio alargó uno de sus brazos y asió a Erierd, llevándosela hacia su boca. La masticó lenta y tranquilamente, y por la comisura de sus labios se derramaba una sustancia negra y viscosa, que se escurrió entre los millares de huesos sobre los que se sentaba Tsathogghua, y fue arrastrándose poco a poco buscando uno de los pilares rematado en un cuenco vació, un sitio en el que esperar una eternidad a que su amo le diera alguna orden.

-Deseo concedido.

vidimus

Mie Feb 23, 2005 12:45 am

Mórladon Letmein paseaba por los arrabales de la ciudad, ajeno a todo el bullicio que en ellos había. La ciudad de Granada era un ente vivo que latía furioso en aquellos tiempos de gloria del Reino Nazarí. Él era uno de los pocos cristianos viejos que aún permanecían en la ciudad sin haber renunciado a sus creencias, pagando por ello fuertes sumas de dinero. Pero las tradiciones y las creencias son lo único que tiene un hombre, pensaba, y él mantendría las de sus antepasados.

La Alhambra relucía rojiza al atardecer. Mórladon aceleró el paso. Se le hacía tarde y no quería llegar a destiempo a su cita. Esquivó a unos niños que corrían en sentido contrario por una estrecha y empinada calle por la que él bajaba hacia las juderías. Llegó a un portal con la noche ya caida. Golpeó la puerta por tres veces. Al cabo de un minuto alguién preguntó desde dentro. Mórladon dijo algo en una lengua olvidada y la puerta se abrió.

"Saludos, sid Morladon"-dijo un hombre ajado por la edad, vestido con ropas caras, bien afeitado y con unas grandes patillas.

"Es Mórladon, se pronuncia marcando el principio"-dijo con evidente fastidio.

Su interlocutor le sonrió por debajo de una aguileña nariz, al tiempo que se giraba y le invitaba a pasar a un pequeño cuarto que parecía un scriptorium.

"Aquí lo tenéis. Y en casteyano, como habíais pedido. ¿No sería mejor en árabe que en esa lengua de los godos?"-preguntó el dueño de la casa.

"No, es mi lengua y prefiero recordar lo que fui. Además, ¿a ti que te importa? Toma, aquí tienes lo acordado. Puedes contarlo, si quieres, como buen judío que eres"

"Sid, no os molestéis tanto, que sólo preguntaba. Perfecto, está todo"-contestó mientras terminaba de contar las piezas de plata. "Es un placer hacer negocios con vos"-dijo enseñando sus dientes como un ratón que acaba de saciar el hambre con queso.

Mórladon se fue de la casa y corrió veloz a la suya, con el libro debajo de sus ropajes. Apenas sí habló con su sirviente y se mostró incluso antipático. Por fin tenía el libro y no iba a perder más tiempo. Por fin podría contactar con su amada. Por fin...

El Alacife era suyo. También lo habían llamado en árabe el "Libro de los Muertos" o el "Necronomicon" en latín. Ahora podría llamar de entre las tinieblas a su querida, que nunca debió fallecer tan joven, justo el día antes de desposarse.

Bajó al sótano, y allí estaba el cuerpo momificado de su amada Jazmín. Abrió el libro y comenzó a buscar el hechizo. Las horas pasaron hasta que lo encontró. Con los ojos cansados, la mente perturbada por la lectura y el cuerpo dolorido, comenzó la invocación para devolverle la vida a la dulce Jazmín. Y lo consiguió...

Lástima que la traducción castellana del libro tuviese algunos errores...

El alarido de Mórladon apenas se escuchó fuera de su sótano. Por fin estarían juntos él y Jazmín... juntos para siempre.

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Perdón por el final tan flojo, pero me estaba durmiendo sobre las teclas . Igual luego lo edito y lo mejoro.

Mórladon, espero que te guste .

Daliana

Mie Feb 23, 2005 5:02 pm

Vidimus estaba en el trabajo oyendo hablar a sus compañeros de despacho, a veces se preguntaba porque perdia el tiempo desayunando en la oficina, en vez de bajar a la cafeteria de la esquina, así podría ahorrarse la charla inutil.

El tema de las última semana era la vusqueda de balmeario, las chicas querian ir un fin de semana a relajarse y aunque la pespectiva de estar envuelto en lodo le parecia repugnante y la idea de pagar por ello un insulto a su inteligencia, debia admitir que podria ser divertido verlas en esa situación ... y también en bikini, al menos a Lorena, la maciza de recepción.

Las chicas se pasaban los catalogos y folletos las unas a las otras y los comentaban en voz alta riendo : -- 3 noches, tratamiento anti-extres 500 euros .... muy caro ... 4 noches acompañante gratis ... ¿te lo dan o te lo dejan? .... baños con chocolate .... Ummmm ... que bueno ... Ohhh que asco ... --

Al fin Laura la que estaba más cerca de Vidimus exclamó : -- Lo he encontrado, este anuncio es ideal, increible " Elixir de la eterna juventud 100 e" --

Entre risas llamaron para informarse, si , efectivamente, eterna juventud por 100 e y a solo una hora en coche.

Reservaron plazas para todos, irian el sabado por la mañana y después comerian en un pequeño restaurante rural cerca del balmeario, seria muy divertido, o al menos eso suponian.

Vidimus se sonreia por dentro, como podian ser tan ingenuos de suponer que alguien podia ofrecer la eterna juventud, y menos por 100 e, sin duda era un timo. Al final, a fuerza de que le lanzaran coñas y más que nada por verlos hacer el ridículo decidió acompañarles.

El sabado se encontraron pronto para desayunar todos juntos, era divertido verlos vestidos de modo informal, Lorena perfectamente conjuntada, Laura que los sorpendió con una camiseta de un grupo heavy y Domingo en un chandal tan descolorido que daba pena.

Pronto partieron, llegaron al lugar, una casa de campo reformada. El dueño los recibió con mucha amabilidad, aunque parecia salido de una pelicula de los años '60, bajito, calvo y con bigote, nada de la clase que se espera de alguien que tiene un balmeario.

Los llevaron a los vestuarios y se reunireron de nuevo junto a la piscina, una piscina con el agua de un color algo anaranjado ... sin duda termal.

El dueño estaba esperandolos y les sirvió un coctel de un curioso color anaranjado, les instó a que lo apuraran y a que luego enseguida se bañaran. Era muy importante que se bañaran nada más tomarse el elixir, eso era lo que aseguraba el exito del tratamiento.

Vidimus fué de los últimos en coger su copa, vete tu a saber que habia en ese cocktel, pero luego al son del conocido "arriba, abajo, al centro y pa dentro" se tomaron todos el cocktel hasta no dejar ni gota. Luego todos corrieron hacia la piscina.

Al entrar Vidimus sintió un dolor en el estomago, que achacó a la rápida entrada en el agua, el tio disimulaba, pero al ver a sus amigos se dió cuenta de que a ellos también les dolia el estomago ... o algo peor.

Vidimus notó que no podia moverse, le costaba respirar y nadar, empezó a undirse en la piscina y cuando trató de pedir auxilio a sus amigos se dió cuenta de que también ellos estaban en el fondo de la misma.

Luego todo fue oscuridad...

... hasta ahora ... Vidilmus notó que empezaba a poder ver, aunque no podia moverse todavia...

Oyó unas voces que decian : -- ... esta vez se ha superado, ha conseguido plasmar toda la fuerza de la juventud en estas estatuas, son tan realistas y a la vez tan bellas, ¿sabe ya como la va a titular la exposición?? --

-- En efecto, tengo el nombre perfecto ... la llamaré Eterna Juventud --

Drizzt Do`Urden

Mie Feb 23, 2005 11:20 pm

Daliana estaba harta, harta de su trabajo, de su jefe, de su novio, de su familia, de todo en general....decidio dar un cambio a su vida.....volveria a estudiar...si....la facultad, resulto tan estimulante.....volveria a estudiar, se iria de casa y alkilaria un piso con otros estudiantes, dejaria al novio y el trabajo y con lo k habia ahorrado se dedikaria al estudio....

lo hizo, la carrera elegida esta vez fue la de historia del arte, siempre al abia gustado el arte, y como proyecto de final de carrera tenia pensado presentar sus hipotesis sobre las semejanzas entre el arte griego y egipcio...si, seria fantastico.....asik se puso a estudiar severamente....los 4 años pasaron francamente deprisa, ya preparaba el proyecto, estaba documentandose xa realizar tan magno proyecto, tenia en mente un viaje a grecia y otro a egipto xa tomar datos de primeta mano, la idea prometia bastante....por fin reunio la informacion k necesitaba, y realizo el viaje, decidio comenzar x egipto, encontro un buen precio en la agencia de viajes, tendria 3 semanas xa indagar sobre las posibles conexiones entre ambos artes....

alli en egipto todo es tan distinto-escribia en su diario-mañana estoy apuntada a una ruta turistica x el valle de los reyes y pasado iremos a ver la legendaria esfinge de Gizeh.

la visita al valle de los reyes fuer sencillamente espectacular, xo habia algo raro, el conductor la miraba a veces y meneaba la cabeza en un gsto negativo, xa reamtar encontro un papiro k a pesar de estar en la superficie nadie habia parecido ver asta ese momento, aunk uando le cogio no lo penso asi, creyo k era una suerte....una vez en el hotel abrio el papiro y se dispuso a traducirlo...alli estaba, la relacion escrita de sus teorias...no podia creerlo.....estaba en lo cierto, los griegos y los egipcios tenian frecuentes contactos, lo k tiraria x tierra muchas teoria establecidas....era sencillamente emocionante. esa noche apenas pudo dormir de la emocion....

al dia siguiente en la ruta a Gizeh simplemente se dedico a disfrutar del viaje, ya tenia el trabajo hecho. mientras tomaba fotos de la maginifica esfinge, el conductor la llamo:

-deje lo k esta haciendo, vuelva a casa y dedikese a otra cosa, certas cosas no deben ser descubiertas x el hombre.....- y sin mas se fue, xo dejo tras de si una pekeña entrada una camra oculta.....con su alma de investigadora incitandola a k entrara y viese los misterios k se ocultan dentro de la legendaria estatua... miro a ambos lados, no habia nadie, k raro....xo sin pensarlo mas entro por la pekeña okedad....y se sintio caer....caer eternamente.....sin fin....asta k su alma fuese arrancada de su cuerpo por demonios hambrientos guardianes de los secretos de la humanidad....junto a ella muxos mas caian, aparentemente resignados a su terrible destino....todo ello por lelgar demasiado lejos...por siempre...

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las autoridades han detenido al presunto autor del asesinato de Daliana, mientras esta exploraba los vestigios de la civilizacion egipcia buscando datos xa su tesis....el supuesto autor material de los hecho, un conductor de caravana, ha confesado los hechos, xo se niega a decir el paradero del cadaver....

OUt

espero disfrutes de tu muerte....

Mórladon Letmein

Jue Feb 24, 2005 12:19 am

¡Hala, está visto que nadie me quería matar! Yo aquí esperando dos semanas a que alguien me mate(que mal suena eso), y ahora se anima todo el mundo

Vidimus me ha gustado mucho tu historia, y me ha hecho especial gracia Twisted Evil eso de "Es Mórladon, se pronuncia marcando el principio"-dijo con evidente fastidio.

Erierd

Dom Feb 27, 2005 11:38 am

Drittz salió de la facultad rumiando para sus adentros. Nevaba otra vez. Lo único que le apetecía era llegar a su piso y ponerse a trabajar en sus clases, con un buen disco y una taza de algo bien caliente. ¿Por qué tenía que nevar tanto en ese maldito lugar? Ya hacía tres meses que trabajaba en la Universidad de Miskatonic como profesor adjunto de Filología Clásica, y estaba más que harto de ese invierno tan frío y húmedo, que tan mal le venía a su asma. Por lo demás, el trabajo era estimulante, bien reconocido y sus alumnos brillantes. No podía esperar para leer el trabajo que había realizado uno de ellos sobre un manuscrito latino que había encontrado en uno de los sótanos de la Universidad mientras limpiaba las calderas. Cumplía un castigo por haber empapelado la fachada de la Universidad con papel higiénico. Drittz estaba más que satisfecho con su rendimiento, y se alegró de que no le hubieran expulsado.

Sentado en su piso de alquiler, leyó el trabajo. Y lo volvió a leer. Era brillante. Al parecer, el libro trataba de una antigua religión dedicada a seres ultraterrenos más allá de la comprensión humana. Le puso un diez por la magnífica traducción e interpretación del texto, y pensó que sería una buena idea hablar de una beca con el rector, aunque este estuviera poco predispuesto a entregársela por el desafortunado incidente del inodoro.

_________

- ¿Cómo que desaparecido?

El rector le miró con preocupación. No venía bien para la reputación de la universidad que los estudiantes desaparecieran. Cuando ese insolente volviese, se iba a encargar de limpiar todos los días los baños. Sólo daba problemas, ese muchacho.

- Sí, lleva una semana sin venir a clase, como usted habrá notado, y su familia está preocupada. Vamos a mandar a unos estudiantes de último curso a su piso para ver si le ha ocurrido algo, o si ha dejado alguna nota si ha ido a alguna parte. Seguramente estará esquiando o algo así, conociéndole...

- ¿Podría ir yo a su casa? Tengo que comentarle algo de su trabajo, y así aprovecharé para hablar con él.

El rector le dió la dirección sin pensárselo dos veces.

- Bueno, si usted lo desea... Pero aseguresé que entienda que se tomarán medidas disciplinarias contra él. La reputación de esta universidad es intachable y...

Drittz no oyó nada más, porque estaba ya de camino hacia la casa del estudiante.

_________________________

La puerta estaba abierta, y chirrió cuando él pasó. Registró toda la casa, y no encontró nada. Las estanterías estaban llenas de volúmenes antiguos que él no se podría permitir ni aunque diera clases durante muchos años. Y los muebles eran de calidad, no como los que venían en el lote en su casa. Se replanteó lo de la beca, que le aprovecharía mucho más a él mismo que a su estudiante. Volvió al imponente despacho y se sentó, agotado y sin haber hecho ningún descubrimiento. Dejó vagar su vista por la sala, y encima del escritorio vió un paquete que, en su anterior revisión, no había visto. Tenía un sobre al lado, dirigido a... ¡el profesor Drittz! Lo abrió compulsivamente.

"Querido profesor: siento haberme ausentado así, pero debido a compromisos familiares he de abandonar mis estudios por este mes. He hecho un descubrimiento inquietante, y lo he puesto en práctica. Estoy deseando contar con usted para mejorar la fórmula y... Abra el paquete"

Tenía que estar muy emocionado para haber escrito con esa letruja esa última frase. Casi tanto como él. ¿Qué habría descubierto? ¿Y porqué quería contárselo? Con manos temblorosas, rasgó el papel de estraza que cubría el paquete y se desmayó...

_________________________

Dos sombras cogieron por los pies al profesor, mientras dos seres demasiado grotescos para ser descritos comentaban la jugada:

Ught matk ukzst? (¿No crees que te has pasado?)

Deiris matk utk... (Yo creía que a los humanos les gustaban las cajas - sorpresa...)

Maf kir Cthuaga Makkt... Iti kka madg... (Al menos el jefe se pondrá muy contento... Hace mucho que no tiene comida fresca...)

Mientras las sombras se llevaban al desafortunado profesor y las figuras salían detrás de ellas, la cabeza del estudiante seguía bamboleándose sobre la caja abierta, al final de un muelle...

Drizzt Do`Urden

Dom Feb 27, 2005 12:11 pm

esta mu ben mi muerte! ma gustado....xo esta te la dewelvo erierd....

Mórladon Letmein

Dom Feb 27, 2005 2:20 pm

Me paso por aquí a ver si mato a alguien, y resulta que es Erierd la última que ha escrito. Pero como ya ha protagonizado un par de historias de las escritas por mí, esperaré a que alguien acabe con ella

Erierd

Mie Mar 09, 2005 2:11 pm

Nada, que al parecer no hay ansias asesinas por aquí... Y creo que el suicidio no es una opción...

Entropía

Mie Mar 09, 2005 2:25 pm

Erierd escribió:
Y creo que el suicidio no es una opción...

¿Por qué no? Twisted Evil

Erierd

Jue Mar 10, 2005 10:53 am

Bueno, si hago caso a mi profesor de inglés, el suicidio es un escupitajo al ojo de Dios y un acercamiento a la Divinidad como Superación...

¿Por qué no matamos a mi profesor de inglés?

(Ya está, lo conseguisteis, estoy como una chota. Felicidades.)

Misterioso Asesino...

Jue Mar 10, 2005 6:41 pm

[leer con voz chirriante y algo desquiciada... vamos, lo normal en estos casos]

Tranquilos, que para esta noche, Erierd será historia...

vidimus

Vie Mar 11, 2005 11:16 pm

Menudo "asesino" impresentable . Ya no son lo que eran.

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La noche siempre es oscura. Es algo evidente que no se le escapa a nadie. Bueno, a Erierd sí que se le había escapado "algo". ¿O deberíamos decir "alguien"? Mientras yo pienso si pongo "algo" o "alguien", seguiremos con la narración.

Pues sí, a Erierd se le había escapado "algo o alguien". Y eso no podía ser bueno. "Esto no puede ser bueno", pensaba Erierd. Los segundos caían implacables mientras meditaba qué iba a hacer ahora y se encargaban de recordárselo a Erierd claqueteando con el péndulo del carrillón que había en la pared.

Se paso la mano por la frente empapada en sudor. "Esto no me puede estar pasando a mí", repetía con el vago consuelo de que por mucho decirlo igual ocurría lo imprevisto y efectivamente, eso no habría pasado.

La urna estaba rota. Suele pasar cuando las cosas se caen desde una altura de casi tres metros y están hechas de una frágil cerámica con más de tres mil años de antigüedad. Pero era una vasija tan bonita que no se había podido resistir a su vista desde tan lejos, desde lo alto de la chimenea, así que Erierd había decidido alcanzar la urna subiéndose a un pequeño reposapiés de inefable estampado, de ese tan feo que hacía reir a las polillas que roían con esmero su madera barnizada.

El pote trimilenario pesaba más de lo que Erierd había imaginado, y sus manos no supieron reaccionar a tiempo y el recipiente se lanzó al vacio en una caida libre que el suelo detuvo sin darle importancia. Bueno, algo sí que le importó cuando se vió lleno de trozos de arcilla pintada y un extraño polvo gris.

La cara de Erierd en ese momento era un poema, y no de los buenos, de los que habla de enamorados y de lo bonito que es el mundo en primavera, sino de esos que te hacen llorar y te recuerdan lo tremendamente desgraciado e infeliz que era el que lo escribió y que no tuvo mejor idea que amargar a los demás con sus penas.

Pero hablábamos de la cara de Erierd, retorcida pensando en que había roto la vajilla primitiva y que eso no le podía estar pasando, y que se retorció aún más cuando observó que el polvillo ceniciento se levantaba formando un pequeño remolino, que poco a poco fue creciendo hasta adquirir el tamaño de una persona. Bueno, depende de la persona, porque mi primo Pedro es notablemente más grande que ese remolino, pero por contra mi amiga Ruth es bastante más pequeña y como eso no le importa a nadie, seguiré con mi relato.

El remolino pareció girar más rápido, aunque como Erierd no llevaba la cuenta de las revoluciones por segundo del torbellino, creeremos su palabra de que cada vez era más celérico. Y no sólo eso, sino que ya no eran cónico y parecía más una figura humanoide que ganaba detalle con el tiempo. Y tanto detalle ganó que acabó materializándose ante la mirada pávida de Erierd, que no daba crédito a lo que veía o mejor dicho, que no quería creer.

Tener un tío segundo que se dedica a robar tesoros y expoliar excavaciones tenía que tener algo malo, aparte del bajo salario y de lo malo de las dietas, y era que a veces se tiene que traer algo de trabajo a casa para poder catalogarlo y decidir si era o no aquel objeto maldito que te habían encargado examinar y destruir si era necesario.

Un grito que fue rápidamente apagado por la fuerte presión de una mano grisácea fue lo único que pudo hacer la pobre Erierd. Se le había escapado algo, sin duda, de una hornacina antiquísima, pero ahora se le escapa otra cosa mientras la tenaza aumentaba sobre su cuello. Se le escapó la vida hasta que ya no pudo alcanzarla.

Mórladon Letmein

Sab Mar 12, 2005 1:29 pm

Entropía escribió:
Erierd escribió:
Y creo que el suicidio no es una opción...

¿Por qué no? Twisted Evil

Cuando vi que nadie me mataba a mí yo también pensé en el suicidio. Es más, hasta tenía ya pensada la historia y todo. Menos mal que vidimus me salvó de tener que hacer semejante barbaridad

Khristo

Jue Mar 24, 2005 8:09 pm

No había pasado mucho tiempo desde que el reverendo Steinkel había desaparecido sin dejar rastro. Los demás miembros de la orden estaban desconcertados por esta misteriosa desaparición. Sólo el padre Vidimus sospechaba cuál podría haber sido el funesto final del reverendo.

Recordó que una vez, el anciano padre Steinkel le confesó haber encontrado cierto volumen antiguo en los rincones olvidados de la abadía que hablaba sobre seres primigenios que poblaron una vez la Tierra. En aquel momento Vidimus no le dio importancia al hecho, pero el reverendo parecía cada vez entusiasmado con sus nuevos hallazgos e instaba al padre Vidimus a que le acompañara a cierta región montañosa del Sur de Dumen a investigar sobre si la información que contenía el volumen era verdadera.

Implorando a la cordura y a no apartarse del recto camino de la fe, el padre Vidimus trató de persuadir al anciano reverendo en más de una ocasión. Le solicitaba que volviera a sus estudios sobre el auténtico libro de la vida que era la Biblia y a que dejara olvidadas sus fantasías en el mismo rincón donde encontró el libro.

Días después, el reverendo Steinkel desapareció aprovechando la cobertura de la noche para no volver a ser visto nunca más por sus queridos hermanos de la confraternización.

Al principio reinó la confusión. La policía, en colaboración con el padre Vidimus, interrogaba a todos los miembros de la comunidad religiosa. El respetado padre animaba a los demás miembros de la abadía para que colaboraran en todo lo que supieran con las autoridades. Pero después de varios días de investigación, el comisario de Dumen se sinceró con el padre Vidimus.

- No tenemos nada – afirmó frustrado mostrándole el expediente que le habían abierto al reverendo – Después de dos semanas de búsqueda y ni una pista sobre su posible paradero. Nada. Debo confesarle que estamos en un callejón de difícil salida.

Vidimus ojeó el expediente. Había una fotografía del reverendo Steinkel en blanco y negro que mostraba a un hombre jovial frente a una granja. Luego algunos documentos más que carecían de sentido práctico para un hombre de fe.

- Hay algo… - comenzó a murmurar el padre Vidimus, pero enmudeció antes de terminar la frase.

El comisario lo miró con atención.

- Continúe.

- En realidad es una tontería. – Se excusó el sacerdote por haber comenzado a hablar.

- Le aseguro que estamos abiertos a cualquier sugerencia.

Horas más tarde, el padre Vidimus, en compañía del comisario y un oficial de policía estaban viajando en coche por la carretera en dirección al sur de Dumen. Vidimus le había contado al jefe de la policía el extraño comportamiento del reverendo días antes de desaparecer y de cómo éste había mencionado cierto lugar entre las montañas.

Por supuesto al comisario todo aquella historia de seres primigenios le parecía una tontería, aún más viniendo de un hombre de fe, pero en sus muchos años de profesión había aprendido que los hombres perdían el juicio con demasiada facilidad y que poco se podía hacer por persuadirles. Si el anciano había decidido ir a las montañas, él lo encontraría.

- Señor, estamos ante el desvío. – anunció el policía que conducía.

El comisario le dio instrucciones de que siguiera el camino y pronto se internaron por las montañas siguiendo pasos rocosos y difíciles de seguir para un vehículo. Dejaron atrás el coche patrulla y continuaron a pie por una vieja senda que ascendía y se perdía entre las montañas.

- Si el reverendo Steinkel quería cruzar estas montañas, tuvo que seguir esta misma ruta. No hay otro camino. – afirmó el comisario a quien la dura ascensión no parecía afectar, al menos no tanto como a Vidimus que respiraba con dificultad por la difícil pendiente.

Los restos de un sendero que se bifurcaba a la izquierda de su camino fue motivo de duda entre los tres hombres que se preguntaban si debían seguir su ruta o inspeccionar la nueva senda. La cuestión quedó zanjada cuando el padre Vidimus recogió una pequeña cuenta de madera del suelo. “Es de un rosario”, afirmó, y los tres hombres comprendieron que estaban en el buen camino. Abandonaron la ruta principal para internarse aún más en las montañas.

No les llevó mucho más tiempo percatarse de que algo extraño sucedía en aquellas latitudes. Les llegaba el rumor claro de algo que parecía soplar el suelo, como una respiración seca que reptaba y se movía hasta ellos. Hasta que por fin lo vieron.

Tras el más apartado de los recodos y amparado por las faldas de las montañas, una enorme cueva de boca negra quedaba ensombrecida por la montaña. De su interior emergía la más gigantesca criatura que ninguno de los tres hombres hubiera siquiera osado viosionar en sus más terribles pesadillas. De su espantoso cuerpo purulento emergían tentáculos que oscilaban en el aire frente a ella. Los tres hombres quedaron paralizados por el horror.

Pero una chispa cruzó por la mente del padre Vidimus. Después de todo el viejo reverendo Steinkel tenía razón y, por extraño que pudiera parecer el pensamiento en aquel momento, se alegró de que el anciano no hubiera perdido el juicio después de todo. Así que sólo una cosa se podía hacer en aquel momento. Aferrándose a un crucifijo de madera y a su propia fe, el padre Vidimus avanzó con pasos firmes al encuentro de la criatura al tiempo que recitaba un salmo del evangelio de San Juan para exorcizar el mal que habitaba la montaña. Sin duda aquel era su cometido y todas las señales lo habían puesto en aquella situación para que él, representante de Dios en la Tierra, desalojara el mal que habitaba en Dumei.

Tras de sí escuchaba los gritos de los dos representantes de la ley llamándolo para que volviera. Quiso decirles que tenía que hacer lo que estaba mandado, que aquel era su cometido, pero no podía interrumpir su salmodia a la que cada vez imprimía más fuerza de voz.

La última imagen que tuvieron los dos policías del padre Dumei fue la de un enorme tentáculo que lo aplastaba y arrastraba hacia el interior de la cueva.

Y después de eso nada.

La criatura se ocultó con su captura y la montaña volvió a ser un lugar silencioso.

Sir Miaucelot

Mie Abr 20, 2005 8:50 pm

Sin duda, el chico había llamado la atención.

A principio del nuevo milenio, no era raro que aparecieran profetas afirmando haber sido enviados por el señor. Pero Khristo tenía algo especial. Quizás era esa cara de niño aún no crecido del todo. Quizás el tono suave y próximo. Quizás su habilidad de decir que lo que la gente quería oir.

Fuera lo que fuese, cuando cuatro meses atrás se había plantado en Hyde Park y había empezado a hablar de la Verdad Sobre La Existencia, alguien se había quedado escuchando. Y otro se le unió. Y otro. Y otro. Y en unos minutos el joven hablaba ante un centenar de personas. Repitió el discurso varias veces, con el mismo éxito. Su popularidad fue tan grande que los “milagros” que realizó fueron aceptados como algo normal. Después de todo, se correspondían con esa aura magnética que desprendía y que le hacía aparecer a los ojos de la gente como capaz de todo.

Por supuesto, la prensa contribuyó al éxito del “nuevo profeta”. Los titulares en los que aparecía Khristo se multiplicaban en cada ciudad en la que era recibido. Su fama se acrecentó cada vez más y la palabra “ídolo de masas” tomó todo su significado.

Ese fatídico día, el chico explicaba de nuevo la Verdad en el abarrotado Central Park:

-... y todos los gobiernos no tienen ningún poder. Porque estamos regidos por un Gobernante mayor. Un Gobernante que ahora duerme, porque nuestra crueldad le hizo retirarse a dormir. Y desde que no está aquí para regir nuestro mundo, nos hemos hundido en la barbarie y la desesperación. Però el Gobernante pronto despertará. Y cuando lo haga, arrasará la maldad que hay en este mundo y creará un paraíso en la tierra para los que creen en él...

Ya había repetido varias veces este discurso. No era muy original. Después de todo, la mayoría de las religiones del mundo hablaban de la llegada de un final en el que los justos serían recompensados... ¿verdad? Pero cuando Khristo lo decía tomaba un aire especial. Y las autoridades pensaban lo mismo. De hecho, se le había detenido varias veces al pronunciar ese discurso. Pero eso no hacía que dejara de pronunciarlo. Ni lo haría nunca.

-Los países del mundo que dicen protegernos, en lugar de eso se alian en nuestra contra. Nos quieren mantener obedientes e ignorantes. Y tengo las pruebas, aquí mism...

Se interrumpió. El fuerte viento que levantaban las aspas de varios helicópteros impedía oir sus palabras. Toda la multitud contempló como los cuatro aparatos descendían lentamente sobre el parque. A unos doce metros de altura, empezaron a lanzar humo desde los helicópteros gas lacrimógeno. La gente echó a correr. Mientras tanto un grupo de soldados se descolgó rápidamente de una de las máquinas, agarró a Khristo y lo introdujo a la fuerza en el helicóptero más grande. Se oyó alguna ráfaga de metralleta. Los gritos de los moribundos sólo hicieron que la muchedumbre se pusiera aún más histérica y se aplastara, queriendo huir lo más deprisa posible.

Khristo, desde el helicóptero, contempló con una sonrisa el caos provocado. Ante él, un oscuro hombre trajeado escondía tras unas gafas negras que sus ojos no eran del todo de este mundo.

-Que estúpidos, ¿verdad? -fueron las primeras palabras de Khristo-. Como se lo han tragado todo. Cuando todos los medios de comunicación hablen de mi “rapto” por el ejército americano, mis ideas cobrarán fuerza. No pararán de poner mis discursos. La gente los empezará a escuchar más y más. Pensarán que si me hicieron callar es porque decía la verdad. Que bien montado.

-Sí -la voz del desconocido era gutural, como si no estuviera acostumbrar a hablar inglés-. Sólo falta un detalle.

-¿Ah, sí? ¿Cuál?

-¿Qué es lo que necesita cualquier gran religión?

-No lo sé. Dimelo tú.

-Un mártir.

Un destello plateado cruzó el aire. La cabeza de Khristo, limpiamente cercenada, cayó lentamente, muy lentamente, hacia la multitud que se dispersaba...

Entropía

Vie Abr 22, 2005 11:26 am

Nos gustaba jugar con la muerte. Demasiado. Creábamos personalidades ficticias que morían a nuestro antojo, nos divertíamos sometiendo a horribles fines a nuestros alter ego, reíamos cuando otro asesinaba a nuestro yo alternativo de modo diabólico y sádico. Creíamos que era un juego inocuo.

En todo se puede ir demasiado lejos. Íbamos de la vida a la muerte y vuelta, cada vez más lejos, más brutal, disfrutando de esas sensaciones al límite de la consciencia. Rozábamos el más allá con una cuerda que nos ataba a la vida y que nos mantenía a salvo tras el caparazón de nuestra personalidad ficticia. Nos creíamos a salvo. Qué atrevida es la ignorancia. Hasta qué punto nos equivocamos.

¿Quién los descubrió? Ni idea, lo que importa es que todos los vimos. Flacos y sedientos, figuras hambrientas que acechaban en la frontera donde la vida y la muerte carecen de significado. Al atravesar esa tierra que lleva a la muerte ficticia y de vuelta hacia la vida real, hacia la muerte real y la vida ficticia, una y otra vez jugando con lo que es sagrado, les habíamos atraído. Nos habían olfateado, si es que esas criaturas tienen sentidos materiales como nosotros, cosa que dudo. Pero seguían nuestro rastro, venían a por nosotros. El juego se había convertido en una caza.

Atraparon a varios de nosotros. No quiero mencionar su fin, he logrado apartarlo de mi mente y sólo me acecha en esas pesadillas que trato de evitar con drogas cada vez más fuertes. Perdimos la esperanza y nos arrodillamos a esperar la muerte, o más bien esa no-existencia de eterna destrucción. Entonces descubrimos algo: cada vez que matábamos a uno de los personajes ficticios, aquellos seres perdían su pista e iban a por su asesino, a por el nuevo rastro que se había cruzado en su cacería. Así, por paradójico que parezca, matándonos unos a otros en el ordenador lográbamos ganar algo de tiempo en la realidad. Nos interponíamos en la caza del compañero para salvarlo, con la esperanza de que otro hiciera lo mismo por nosotros antes de que esas criaturas nos alcanzaran. Parecía que podía funcionar.

Pero son rápidos, cada vez están más cerca. Lo noto, todos lo notamos: cada asesinato nos concede menos tiempo de margen, ha empezado a ser muy arriesgado ayudar al compañero matando a su personaje, y eso se ve en el foro. La gente duda más antes de matar al anterior, saben que las bestias cada vez están más próximas y que ponerse en medio para salvar al otro supone sentir su aliento en la nuca.

Ahí está Sir Miaucelot. Ha sido muy generoso salvando a Khristo y ahora está esperando a que yo lo mate para que la persona que está detrás de su pantalla pueda vivir un poco más. Le queda muy poco tiempo, ya están casi encima de él y le veo frenético. Sus ojos me piden la salvación, al riesgo de mi propia vida. ¿Dará luego tiempo a que alguien haga lo mismo por mí? Confío en que sí, no queda otra esperanza. Preparo su muerte salvadora y le doy al botón de enviar. Dios, que alguien me ayude ahora. Vidimus, Erierd, quien sea, matadme a tiempo, por piedad. No dejéis pasar ni diez minutos, están al lado y ahora vendrán a por mí...

El servidor de Inforol me da error.

Refresco el foro. Mi mensaje no se ha enviado, no he matado a nadie y ahora queda aún menos tiempo. Lo borro todo de mi PC y salgo de Inforol.

Lo siento, Miaucelot, no voy a hacerlo. Es demasiado tarde. No pienso matarte.

Los perros lo harán.

Erierd (en otro plano)

Vie Abr 22, 2005 11:27 am

Tú, Entropía, agente de seguros y hombrecillo vestido de gris, despiertas de tu sueño.

Siempre es el mismo sueño, y siempre te levantas de un salto, empapado en sudor. La linterna que llevas no ilumina apenas, un haz de luz difusa que no apaga tus temores, sino que los aumenta. Sabes que no estás solo. No sabes cómo lo sabes, pero tus entrañas te gritan ese mensaje. El pasadizo se estrecha y el aire se enrarece, pero tú sigues adelante, porque lo que hay al final del tunel merece la pena. Pero cuando tu linterna se apaga, llega un momento en que tu garganta comienza a gritar de puro pánico, y despiertas empapado en sudor, gritando y buscando ansiosamente el interruptor de la luz.

Las noches se te hacen eternas. Tienes miedo a dormir porque sabes que, sin duda alguna, la linterna se apagará y ellos vendrán a por tí. Porque la luz es lo único que os separa, tu único escudo, tu única protección. Y no sabes cómo la sabes, pero tu corazón chilla en tu cerebro esa sencilla respuesta.

Pero necesitas dormir, al fin y al cabo eres humano, naciste débil y necesitas el descanso parcial que te da el sueño. Pero el sueño ya no te hace descansar. Hace tiempo que dejó de ser un descanso. Porque cuando tu sueño se convierte en tu pesadilla, la realidad se convierte en la única red que te protege de una gran caída. Tú lo sabes, yo lo sé. Y te aferras a ella, a tus números, a tu insulsa vida, para no ver lo que en realidad ocurre.

Vuelves a dormir. El tunel se estrecha, la linterna se apaga, tu voluntad se pierde. Despiertas. El ciclo te parece eterno. Sabes que tienes que llegar al final del tunel. Tú lo sabes, lo sé, aunque no sabes por qué.

Pero tranquilo, no te preocupes, mi señor. Porque algún día llegarás al final del tunel. Yo lo sé, aunque tú no lo sepas. Y ese día me encontrarás. O yo te encontraré a ti. E l resultado será el mismo. Porque tú sabes de qué te hablo y porqué te hablo. Mañana creerás que esto ha sido un sueño, pero en tus sueños verás que ha sido muy real. Debes superar tus miedos para llegar al final del tunel. Te enseñaré como, quizás lo hayas sabido desde que te comencé a hablar.

Ves cómo el tunel acaba. Ves como la oscuridad se convierte en luz. Y te frotas los ojos.

Porque la luz se convierte en una oscuridad más oscura que la anterior, y te amortaja.

No vuelves a despertar, pero tu mente continua gritando en un cuerpo sin vida, consumido por el ansia y la curiosidad. Ya te tengo.

Invitado

Vie Abr 22, 2005 11:29 am

Vaya, mira que matar a Miucelot en vez de a Entropía... Esto pasa por tardar tanto en escribir y no poder hacer login... Si pudierais cambiar el nombre y borrar este mensaje... O quizás esto sea, como dice un compañero de clase, una conspiración judeo masónica universal...

vidimus

Vie Abr 22, 2005 1:39 pm

Bueno, ya está solucionado .

Por cierto, muy bueno tu relato, Entro. Al final sí que te ha marcado la película de "The Ring" .

Entropía

Vie Abr 22, 2005 1:59 pm

vidimus escribió:
Por cierto, muy bueno tu relato, Entro. Al final sí que te ha marcado la película de "The Ring" .

¿The Ring? Yo pensaba más bien en El Diablo de la Botella, de Stevenson .

Se me ocurrió que antes o después este tema caerá en el olvido y al último que haya escrito no lo matará nadie... ¿Qué le pasará a esa persona? Twisted Evil

saludos,

entro

Amilius

Vie Abr 22, 2005 9:22 pm

¿Donde está esa pequeña traviesa? Pensaba el abuelo Entropía...

Entropía:

¡Erierd, Erierd!

¿Otra vez jugando a vaqueros y ladrones? ¿Que pasa con esa niña? ¡Debería jugar al té y a la muñecas!

¡Basta de correr como caballo por toda la casa!

Abuelo, abuelo, ¡mira lo que encontré!

Los ojos de Entropía se desorbitan, su nieta le está apuntando con un revolver y está a punto de apretar el gatillo...

Bum... te mate abuelo....

Un suspiro de alivio... El arma está descargada... penso Entropia...

¿Que pasa? esto no hace nada...

Enrier dirige el arma hacia sí misma... pero esta vez hay una bala en la recámara... un click de gatillo... ahora hay una nueva alma en el cielo...

(Que por supuesto es Entropía, que por cierto muere de un ataque al corazón, como todos saben los suicidas van directo al infierno)

P.D.

Problema solucionado Entropía, no quedó ningún avatar maligno y terrible que nos tormente con crueles pesadillas...

Sir Miaucelot

Sab Abr 23, 2005 12:57 pm

Entropía escribió:
vidimus escribió:
Por cierto, muy bueno tu relato, Entro. Al final sí que te ha marcado la película de "The Ring" .

¿The Ring? Yo pensaba más bien en El Diablo de la Botella, de Stevenson .

Se me ocurrió que antes o después este tema caerá en el olvido y al último que haya escrito no lo matará nadie... ¿Qué le pasará a esa persona? Twisted Evil

saludos,

entro

Pues a mí, esa manera de "matarme sin matarme" me ha encantado. Entre esta idea y el suicidio multitudinario que se montó en este post (más la madre angustiada que cometía un acto de bondad) sólo puedo decir lo siguiente:

-¡NECESITAMOS MÁS REGALOS DE 1D20 DE CORDURA! (para seguir perdiéndola, claro )

Mórladon Letmein

Dom Oct 02, 2005 10:14 pm

Tengo ganas de matar a alguien Twisted Evil Pero también tengo sueño, y tengo que madrugar mañana, así que ya mataré a Amilius (o al que se tercie) otro día.

vidimus

Dom Oct 02, 2005 10:48 pm

Y de paso, tú y los demás id preparando las neuronas para un nuevo concurso de relatos, que ahora que ha pasado el verano llegan los mejores momentos para sentarse y escribir.

Ne0n

Lun Oct 03, 2005 2:29 pm

¿Qué concurso de relatos?

Mórladon Letmein

Lun Oct 03, 2005 10:11 pm

¡Sííí! Esta vez me llevaré mi rango personalizado

vidimus

Jue Oct 06, 2005 10:20 am

Mórladon Letmein estaba entusiasmado con el nuevo concurso de relatos del foro de Cthulhu, en aquella página que había descubierto por casualidad pero que desde entonces era un lugar de visita obligatoria para sus ratos libres. Ya le quedaba poco para terminar la carrera, y tendría que buscar trabajo y tendría menos tiempo libre, por lo que debía aprovechar la oportunidad para cultivar su afición antes de que las responsabilidades y el trabajo la mandasen a un segundo plano.

Vidimus, uno de los moderadores, había dejado caer lo del segundo concurso de relatos sobre los Mitos de Cthulhu, y aunque era una tontería el premio (un rango personalizado debajo del nombre de usuario y un pequeño dibujito), a Mórladon le hacía mucha ilusión.

Así que se puso a escribir un relato de forma febril. Casi parecía que las palabras acudían a sus dedos mientras tecleaba en el ordenador. La inspiración era fluida y el texto, aterrador y con todo el espíritu de Lovecraft dentro. El maestro de Providence habría firmado sin dudar este relato, pensó Mórladon.

Por fin lo había terminado. Había recortado algunas partes para que el relato no excediese el límite de palabras del concurso, pero no había tenido problemas para hacerlo y el relato seguía siendo soberbio. Ésta vez ganaría, estaba seguro.

Le envió un mensaje privado con el relato a Vidimus y otro a Glaaki, y esperó impaciente a que llegase el gran día en el que se fallase el resultado del concurso.

Se anunció el ganador. Era Amilius. Su relato era malo, muy malo en opinión de Mórladon. No era posible que hubiese ganado. Era imposible del todo. No, no, no, no.

Y volvió a escuchar ese susurro, esa voz, la misma que le había murmurado las palabras con las que había hecho el relato. La misma que le farfullaba que él era el mejor y que le habían robado el concurso. La misma que le decía ahora entre siseos que matase al que le había arrebatado el concurso. [/i]"Mata a Amiliusssss, ssssí, ssssí"[/i].

Mórladon salío de su casa. Dijo que iba unos días de viaje, que iba a unas jornadas de Astronomía. Miró un papel arrugado que tenía en su bolsillo, con una dirección escrita en él y palpó en su mochila el bulto que hacía un arma, y se subió en el autobús que le llevaría a la casa de Amilius.

Mórladon Letmein

Jue Oct 06, 2005 9:54 pm

Muy bueno Ahora te tendré que matar a tí, Vidimus (o a quien "se cuele", claro). No pienses que te vas a librar por haber escrito bien mi nombre

Erierd

Lun Nov 07, 2005 8:58 pm

¡Sangre, muerte, destrucción! ¡Por fin! Largos meses maquinando, esperando, soñando... Por fin podré perpretar impunemente los más oscuros actos de deprav... Bueno, al grano... A ver a quién toca matar hoy... Ah, Vidimus... Aunque Mórladon Letmein me mate a mí por haber matado al que le ha matado, claro...

Aunque ahora que lo pienso... Se me ha olvidado cómo matar... Tanta ansia de sangre, tanta ansia de sangre, y luego na...

Bueno, vamos a hacer planes a otra parte, que aquí seguro que hay gente que quiere desfogarse un poquito... Con las ganas que tenía yo, y va la neurona y se revela...

¡Pero no os fieis! ¡En el momento menos pensado, volveré e iré a por vosotros! Bueno, al menos a por uno de vosotros, claro...

Be'lakor

Lun Nov 07, 2005 10:02 pm

Erierd miraba encantada su estrella dorada; hacía tiempo que la tenía y estaba orgullosa de ella. Había ganado el concurso de relatos en honor a Cthulhu y eso el hacía sentirse bien.... que comentario tan friky, pensó. Le hacía sentirse bien saberse la ganadora y poder demostrarlo don esa estrella, que le preguntaran y poder decir Gané un concurso de relatos

Y no lo hacia por vanidad, nada de eso; no era su estilo. Pero seamos serios, a todos le gusta ganar concursos de vez en cuando, aumenta el autoestima y motiva para seguir escribiendo, una pasión que tenía y que, aunque le costaba mantener, le hacía sentirse mejor con ella misma al poder expresar en su prosa sentimientos y poder, así, desahogarse.

En un momento cerró el foro y se levantó a comer algo; era tarde pero aún no era la hora habitual de cenar. Abrió la despensa y dio buena cuenta de una magdalena que allí había; no era mucho pero engañaría al apetito un poco.

En ese momento alguien llamó a la puerta. Miró por la mirilla pero no vio a nadie; es más, la luz, fuera, estaba apagada. Se alejó pero volvieron a llamar. Todo igual. Seguidamente volvieron a llamar pero esta vez muchas veces, muy seguido. Abrió la puerta intentando sorprender pero no vio a nadie. Sólo sintió un escalofrío que convulsionó suavemente su cuerpo. Extrañada cerró y se alejó. Ante su sorpresa, o tal vez no, no volvieron a llamar.

Se volvió a sentar delante del ordenador y escribió un relato corto, en el post de las muertes. Fue corto pero bastante gracioso. Volvió a apagar la pantalla y se acercó al baño.

Allí se miró al espejo y se peinó un poco , se le había enredado el pelo y lo intentó desenredar suavemente. Entonces pasó algo, algo estraño que la clavó en su sitio.

El cristal donde se estaba mirando estalló de prontó y notó como algunos cristales pequeños se le clavaron en el cuerpo, sintió un profundo dolor en una mano y supo, sin mirarse, que un gran cacho le había atravesado la palma de la mano. Sin embargo no podía moverse, estaba como petrificada mirando el cristal; era extraño, absurdo, el cristal había estallado pero aún así permanecía en su lugar, y veía su reflejo.

Se veía a ella allí hasta que su reflejo empezó a girar en un torbellino que mezcló formas y colores, un torbellino del que se formó un rostro de aspecto demoníaco que clavó sus oscuros ojos en ella. Un rostro que empezó a hablar con una oscura voz que lo llenaba todo.

Te equivocaste preciosa, no debiste hacerlo

Las palabras de aquel ser no tenían ningún sentido para Erierd pero es que, en verdad, nada de lo que estaba pasando lo tenía. Sólo pudo preguntar entre titubeos ¿quién eres?, nada más podía salir por su boca mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas y su corazón de desesperanza.

Ahora soy Be'lakor, el autentico. Di mucho para poder llegar hasta aquí, ané mucho poder pero ahora nos vemos las caras, ahora cumpliré mi venganza. No debiste ganarame niñita, tengo muy mal perder

El rostro empezó de nuevo a desaparecer en el remolino mientras Erierd intentaba desesperadamente despertar de lo que pensaba que sería un mal sueño pero no fue así. No era un sueño; era la realidad, una realidad que normalmente permanecía oculta.

Erierd se vio reflejada de nuevo; vio todos su cortes y vio el crital que le atravesaba la mano. Vio también su rostros que se iba demacrando. No podía mover sus pies pero movio su mano sana, lentamente, hasta que toco su cara; ésta se iba demacrando e iban apareciendo surcos y bultos, como el rostro de una anciana desaliñada. Su pelo se iba volviendo ceniciento y se iba perdiendo. Sus piernas, que ahora notó, fallaron y calleron. Notó su frágil cabeza chocar contra el suelo, notó el frio entrar por todo su cuerpo, notó, de pronto, la muerte.

Sir Miaucelot

Mar Nov 08, 2005 8:12 am

Be'lakor se levantó agotado, pero feliz.

Preparar el círculo, buscar los ingredientes, pronunciar las palabras correctas con el tono adecuado le había llevado... ¿horas?... ¿días?... No estaba seguro. La cabeza aun le daba vueltas, la teleportación, el hechizo de consunción, todo le había robado gran parte de su energía interior. Pero valía la pena, se había vengado.

¿Y no es la venganza la justificación de todo?

Mi dulce Erierd, si no te hubieses querido imponer a tu maestro, aún reinarías a mi lado. Yo te quería. Pero competiste conmigo y te tuve que dar una lección. No podía ser que Yo, El que te lo enseñó todo, quedará por detrás de ti, aunque fuera en un estúpido concurso de relatos...

Se levantó y la habitación dio una vuelta a su alrededor. Lanzó una carcajada salvaje, de demente. Esto era como "colocarse". Nada tan fuerte como la magia, pensó.

Su carcajada fue respondido en el pasillo al que daba la habitación con otra igual. Y entonces oyó una voz... su voz, decir:

-¡Lo conseguí, lo conseguí! ¡Decían que no era posible! ¡Que sólo se podía viajar con la mente! ¡No todo entero! ¡Y lo he conseguido! ¡Ahora puedo advertirm...!

Be'lakor abrió la puerta con violencia, molesto por ser interrumpido en su hechizo.

En el pasillo estaba... él. Con algunos años más, quizás. Con más aspecto de loco. Gritando:

-¡No, idiota! ¡Sabemosque dos entidades únicas no pueden ocupar el mismo tiempo y esp...!

Hubo una explosión de algo que parecía fuego, hielo y electricidad, todo a la vez, mientras... los dosBe'lakor parecían fusionarse en uno con consecuencias imprevisibles. Las paredes de la antigua casona prendieron.

Los bomberos llegaron pronto y consiguieron apagar el fuego. Los huesos de la única víctima, un tal Belacor (¿algún rumano?) fueron procesados y archivados discretamente. Nadie tomó en consideración el informe del forense que decía que ese hombre tenía que medir casi cuatro metros, como el doble de un ser humano.

Endelecius

Vie Nov 11, 2005 4:13 pm

Sir Miaucelot se despertó sobresaltado en plena noche una vez más. Hacía unos meses le pasaba lo mismo.

- Sin duda partiré lo más pronto posible- pensó.

Desde antes que amaneciera ya hacía preparativos para el largo viaje que le esperaba.

Bien temprano preparó las alforjas de su yegua: Galana, un hermoso ejemplar tordo rodado del que podía decir que era poco menos que una hermana. Habían salido victoriosos de muchos entuertos en los que se vieron envueltos, aunque de otros no salieron tan bien parados, en especial Galana. Su dueño-hermano no dudó lo más mínimo en acompañarla durmiendo en los establos cuando aquél ladrón sesgó de mala manera el vientre de su animal, sintió el vacio metal como si él hubiera sido el atacado. Se conocían tan bien que Sir Miaucelot no debía darle órdenes, bastaba un ligero gesto, un guiño para que Galana supiese lo que quería su dueño.

- Galana, otra vez nos vemos en el camino. Presiento que pronto serás la yegua de un Rey - sonrió mientras le hablaba a su animal.

Partieron, Sir MIaucelot y Galana, algo después del alba, se distrajo hablandoon algunos campesinos que pasaron la noche en la fortaleza. Amedidsa que se alejaba aumentaba su sensación de nostalgia, conocía perfectamente dónde crecía el musgo en cada piedra del viejo castillo, donde se criaba la yadra más fina para regalar guirnaldas a las muchachas.

No había estado nunca en el lugar a donde se dirigía, pero no se desviaba del camino ni un momento.

Varios días estuvo en el camino, era a mediados de Otoño y comenzaba a soplar el viento del Norte, hacía frio.

- Pronto Excalibur será mía. Me lo ha dicho La Dama Del Lago.

Siguió cabalgando hasta que llegó a un sitio en mitad de un bosque que no conocía, desmontó y siguió caminando sujetando las riendas del animal. Llegó a un pequeño lago.

- Aquí es.

Galana relinchó sobresaltada.

La hoja de una espada emergió del lago, le siguió la mano de una mujer, nada más.

- Ahí está, Excalibur, como en el sueño - gritó excitado.

Cuando se metió en el agua para acercarse a la espada Galana se soltó y escapó asustada.

De pronto, Sir Miaucelot, pudo observar como del agua surgía algo parecido a una cuerda legamosa que le produjo una honda punzada en su cuerpo, ese fué su último pensamiento: dolor.

Galana volvió al castillo y de inmediato comenzaron a buscar a su dueño pero el animal no era capaza de dar con el sitio en que dejó a su dueño.

"La Dama Del Lago" tenía un nuevo seguidor...

Erierd

Vie Nov 11, 2005 4:35 pm

El agua de la ducha está fresca sobre tu cuerpo ardiente. Has tardado años, pero por fin lo has descubierto. Años de investigación, nula vida social y muchas noches quemando pestañas, pero ya lo tienes.

El ritual.

No era tan complejo. Los Anales estaban equivocados. No hace falta una piedra de toque, ni una espada. Ni siquiera un sacrificio de sangre. Sólo un círculo de protección y la Voluntad. Y el conocimiento, claro. Pronto habrá un nuevo Superior en esta realidad, y su nombre será Endelecius.

La ducha te hacía falta. Invocar y desinvocar es cansado y sucio, y el ente que está dentro del círculo está completamente dominado. Antes de comenzar a poner en práctica tus planes de conquista, tienes que estar relajado y contento. Recuerdas la última película que viste, hace ya tanto, y te pones a cantar:

¡Aim singuin in de rein, aim singuin in de rein!

La temperatura del agua desciende brúscramente unos grados. Mierda, se ha vuelto a romper el termostado. Cuando sea el Superior, piensas mientras pateas el grifo, nunca habrá otra ducha fría.

¡Guat a guönderful fiiliin aim japi aguein!

La alcachofa de la ducha comienza a temblar. Así que no sólo el termostato, sino que también las tuberías empiezan a dar guerra. El Superior no vivirá en una pensión de mala muerte, sino en un buen vórtice espacio - temporal. Calentito, que este agua fría te está despertando el amor al clima tropical.

Aim dansin...

Un temblor agita el agua que se acumula a tus pies. El cuarto de baño comienza a temblar. Los cimientos antiguos tampoco son de fiar.

an singuin

La luz del techo comienza a fluctuar. El termostato, las cañerías, los cimientos, la red eléctrica... ¿qué va a ser lo próximo? Sacas un pie de la bañera para comprobar los plomos y...

...lo último que ves es un gran relámpago que se dirige directamente a ti. Tu cuerpo, posado sobre el agua y empapado, recibe una gran descarga eléctrica que acaba con tu vida... Lo último ves no es la vida que pasa delante de tus ojos, sino el último demonio que invocaste, que grita:

iiiiin theeee reeeeeiiiiin

vidimus

Mar Nov 15, 2005 6:57 pm

Me ha gustado mucho esa leyenda artúrica relacionada con los Mitos, y esa genial transcripción de "Bailando bajo la lluvia" . Pero... nadie me ha matado a mí. Supongo que será porque ya soy un ente superior inmortal más allá de las leyes del tiempo y el espacio...

Be'lakor

Vie Nov 18, 2005 3:17 pm

Eried y Vidimus paseaban por el parque cogidos de la mano. No hablaban pero no hacía falta interrumpir ese mágico momento; la chispa de sus ojos, la sonrisa de sus labios, el tacto de sus manos juntas, todo, todo hablaba del amor que sentían el uno por el otro, hasta el aire que susurraba en sus oídos parecía saludarles y despedirse para contar a todos los demás que hay dos personas que se funden en una sola y que, a su vez, son más que si se sumaran cientos de otras personas, porque allí reinaba el amor.

Se pararon y Eried besó los labios de su prometdio, y se abrazaron y rieron felices sin que ninguno hubiera dicho nada. Se iban a casar pero eso era sólo un detalle. Sin embargo a los dos le gustaba la idea. Podía parecer vanidad o chulería el querer mostrar a sus seres más cercanos lo bien que estaban, los felices que eran, podía parecer incluso egoísmo pero el amor no entiende de esa cosas o, por lo menos, no las comprende en ese momento.

Siguieron paseando, casi abrazados; hablaban de la boda, del piso que habían comprado, y también de los hijos que pensaban tener y de sus nombre. Hablaban del futuro y eran felices pues sabían perfectamente que nada malo podía ocurrir mientras estuviesen el uno con el otro.

Pasaron por debajo de un pasaje con arboles a los lados que cruzaban sus ramas para cubrir con un techo de apariencia natural el hermoso camino donde se respiraba la maravillosa fragancia de las flores de primavera.

Llegaron al final del pasaje, hasta una fuente donde un pequeño pajaro de color negro bebía tranquilamente. Se quedaron un rato mirandolo para después fijarse en un cartel. Vidimus, feliz, leyó: Pasaje de Bokrug. Fuente de los milagros, tira una moneda y pide un deseo.

A otra persona le habría parecido extraño que no hubiera ninguna moneda en la fuente o inlcuso el nombre del pasaje pero ellos no estaban para pensar tonterías. Eried sacó una moneda del pantalón y la lanzó a la fuente; después, con la chispa en su ojos dijo, estar siempre juntos amor mio. Y los amantes se fundieron en un largo beso.

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Dargan llegó, triste, hasta el final del pasaje y leyó: Pasaje de Bokrug. Fuente de los milagros, tira una moneda y pide un deseo. Vió la fuente que tenía un pequeño pajaro negro que bebía tranquilamente. Vio también una escultura a tamaño natural de una pareja besandose. No tenía escritura ni estaba firmada pero era sublime, reflejaba el amor en estado puro, inmortal.

Dargan sabía lo que pensaba pues su amor, su esposa, acababa de fallecer. Sacó una moneda y apunto estuvo de lanzarla. Pero le pudo la razón, era lo único que le quedaba y tenía que volverse en autobus de auqel extraño pasaje a las afueras. Y, de todas formas, los milagros no existen.

Be'lakor

Mie Nov 23, 2005 4:25 pm

Hacía unas horas había esurecido. En verdad todo el día había sido oscuro. No había dejado de llover en ningún momento, más fuerte más flojo pero jamás habíaa parado. Las grises nubes lo habían cubrido todo desde el alba y la luz apenas había penetrado oculto el sol tras éstas. "y nos quejabamos de que no llovía" pensó be'lakor "pues tomad agua".

El día era triste y el estado de animo de be'lakor no era muy diferente. Todo el día delante del ordenador, encerrado en su casa, jugaba, miraba el foro y picaba algo. Vaya vida. "Era el día del vampiro" pensó en un arrebato friky "podían haberse paso todo el día fuera que no se hubieran quemado"

Be'lakor miraba continuamente el foro, sobre todo el de Cthulhu pero nadie escribía, siempre estaba el simbolito amarillo y, las pocas veces que se ponía en rojo no escribían en el post de las muertes. ¿qué tenía que hacer para que lo mataran de una vez? Anda que vaya. Allí, escribían, cosas de los mitos, cosas de partidas y nadie que escribiera un maldito relato.

Así pasó el tiempo; había acabado de merendar y había apagado la tele antes de que a Jesús Vázquez le hubiera dado tiempo a abrir su maldita boca y presentar a una panda de charlatanes que no hacen nada y se creen muy graciosos.

termino y se fue de nuevo al ordenador. Miró, y nada. Jugó al viejo juego de Joe & Mac, y después miró. Nada. Se levantó y fue a su habitación.

Sintió un pinchazo en el corazón y se paró en seco. Se le entumeció el cuerpo y se le durmió el brazo izquierdo. cayó de rodillas y después de frente, se golpeó la cabeza contra el suelo y expiró poco después. be'lakor acababa de morir de viejo.

out: anda que tenerme que matar a mi mismo

Balzack

Lun Nov 28, 2005 12:41 pm

El juicio transcurría como cabía esperar, como Ne0n, el fiscal había calculado. En el incómodo asiento de la sala, que tan tajantemente le habían prohibido cambiar por ninguno más cómodo, Be'lakor (el despedazador, como le habían apodado las noticias) se revolvía mientras escuchaba horrorizado cómo sus antiguos compañeros, le acusaban de todas aquellas barbaridades.

-Sí, fue idea suya, no pudimos impedirlo, ni siquiera nos dejó acompañarle, le odiaba más que a nada, más que a sí mismo, más que...- Como antes habían hecho Erierd, Vidimus, Endelecius y Sir Miaucelot, Mórdalon, sentado en el banquillo de los testigos, continuaba con esa sarta de mentiras. Be'lakor no odiaba a Balzack, al contrario, hasta el día de su misteriosa desaparición, habían sido como hermanos, no podía hecerle daño, jamás...

-Por favor, que se levante el acusado para escuchar el veredicto del jurado...- Cabizbajo Be'lakor, se enfurecía: sus compañeros le habían vendido, sería ajusticiado, y para colmo jamás podría descubrir que le había ocurrido a su amigo...

Desde el fondo de la sala se extendió un murmullo, Balzack había aparecido en la estancia, su ropa estaba hecha jirones y parecía muy mal nutrido, avanzaba en silencio haciendo resonar sus pasos.

-¡Veis, no lo maté, nunca podría hacerle daño!- Había sido una reacción involuntaria...

Tras unos momentos bastante extraños, y tras que el juez se lo pidiera, Balzack, el supuesto cadáver, subió al estrado, y tras tomar un poco de agua comenzó con la narración:

"Sí, Be'lakor vino a verme, estaba enfadado y mantuvimos una acalorada discusión, tras la cuál se fue indignado. Yo para relajarme, decidí ordenar los libros antiguos que guardo en las estanterías del sótano de mi casa, la mala fortuna hizo que una de estas cayera sobre mí dejando libre sólo uno de mis brazos. Durante los varios meses que me encontré en esta posición, leí un libro que, por lo visto, guardaba el antiguo dueño de la casa, y yo no había visto nunca, Veritas se llamaba" los ojos de Balzack enrojecieron y su voz se convirtió en susurro "ÉL me liberó, ÉL me pidió vuestras almas, ÉL,ÉL..." antes de que nadie pudiera impedírselo se hizo con la pistola del policía que se encontraba a su derecha. Disparó tres veces a la cabeza de Be'lakor, una a la del fiscal, y aún tuvo balas para abatir a algunos de los testigos y miembros del jurado. Los horrorizados supervivientes declararon que, antes de que los policías de la sala lo reducieran Balzack, el loco, gritaba -DEUS BUKROG ET INMANEA TRIEDO- entre tiro y tiro...

OFF: Bueno ya sabéis qué me ha pasado durante todo este tiempo, espero poder escribir a menudo

Be'lakor

Lun Nov 28, 2005 1:00 pm

El sol está sobre mi cabeza, es mediodía. Llevo toda la mañana esperando este momento, pero al fin ha llegado. Es la hora, mi hora.

La gente va llegando a la plaza principal, quedándose a una cierta distancia de mí. Algunos me miran de reojo y hacen comentarios en voz baja mientras que otros se ríen más abiertamente mientras me señalan. Yo me limito a mirarlos, intentando disimular mi extraña alegría.

La plaza está ya abarrotada y el murmullo es insoportable. Mi alegría, que es cada vez mayor, se completa cuando mis ojos localizan a la figura del capitán, que se abre paso a través de la muchedumbre allí presente. Se detiene a mi lado y desenrolla un pergamino que empieza a leer. Es, sin duda, mi condena, pero es tan grande la excitación del momento que apenas puedo escucharla.

Se me acusa de brujería lo se; aunque en el fondo estos paletos no creen en ella y la usan para ocultar sus miserias y como excusa para no hacer nada al respecto. Inútiles, estúpidos, eso es lo que son. Pero hoy me vengaré de todos y cada uno de ellos, hoy yo le mostraré la verdad que sólo yo conozco.

"Algo que decir". Fue la frase del capitán, del cazador de brujas, que tanto esperaba oir. Eso era lo que tenía que decir y yo diría lo mío.

"muchos me conocéis, soy balzack, el bibliotecario. De siempre os han dado miedo los libros porque no sois lo suficientemente fuertes para conocer la verdad, no estáis preparados. Y por eso matáis a todo aquel que os la intente mostrar. Pero nunca más. Ha llegado el momento. DEUS BUKROG ET INMANEA TRIEDO"

El cielo se nublo de repente y se hizo la noche. Los aldeanos huyeron a sus casas y los cazadores de brujas no sabían que hacer, como reaccionar. Su santa misión no estaba preparado para ello.

De una nuve, encima de mi cabeza, se formo un remolino y empezó a descender del cielo. De él salieron unos tentáculos y mis ojos se llenaban de alegría al ver la desesperanza en los ojos de los cazadores que, sin aguantar más, también huyeron.

La imagen debería ser perfecta; yo, balzack el invocador atado a un palo, como un demente, y la causa ficiticia de mi acusación sobre mi cabeza. ¿quién era ahora el loco?.

Miré hacía arriba, era mi momento, mi señor me daría el poder. Pero había que ser educado, seguía siendo mi señor, no había prisa.

"¿¡Qué queréis de mi, oh mi señor todopoderoso!?"

Sentía que uno de los tentáculos bajó hacía mi y me apuntó, sentí sus palabras en mi mente pero casi no pude reaccionar, no era lo que yo esperaba. Sólo escuche "no me molestes más". Después sentí como frío mientras que veía como las nubes desaparecían antes de expirar para siempre.

Ne0n

Lun Nov 28, 2005 2:16 pm

Ne0n se enjugó la sangre de la frente, sudorosa por el esfuerzo que acababa de realizar. Recogió del suelo el largo cuchillo que había sido su más útil compañero en la realización de su obra maestra, y lo recorrió con las yemas de los dedos. La herrumbre acarició su piel, tiñéndola de un oscuro color carmesí.

Sintió cómo débiles gotas de lluvia azotaban su rostro, y miró hacia el cielo. La luna llena se alzaba, roja, entre las nubes. Cerró los ojos. Le gustaba el sonido de la lluvia al caer contra el suelo arenoso, el susurro de los árboles, la caricia de la brisa nocturna. Sonrió.

Sus amigos, ciegos en su ególatra concepción de sí mismos... El orgullo tapaba sus ojos. No habían sido capaces de comprender, hasta esa noche, el horror que había oculto en aquello en que se recreaban. En su arrogante inocencia, habían jugado con poderes que escapaban a su control, y ahora...

Ne0n alzó la mirada hacia los árboles. Dos cuerpos se balanceaban, boca abajo, inertes y fríos como la lluvia que resbalaba por su pálida piel salpicada de sangre. Sus vísceras colgaban hasta el suelo de forma grotesca. Sus lenguas asomaban por sus cuellos, casi completamente cercenados. Ya no hablarían, pero su experiencia serviría para otros. Nunca más se ignoraría el oscuro poder con el que ellos habían jugado sin saberlo. Nunca volvería a ver a Balzack y a Be'lakor lanzar los dados sobre la mesa y mirarle triunfantes, riendo socarronamente, al comprobar que habían matado a su PJ. Nunca.

P.S: Morid, malditos!! Con lo que me había molao ser fiscal...

Be'lakor

Lun Nov 28, 2005 3:18 pm

La fortuna parecía sonreirle a Ne0n. Primero la policía había detendio, erroneamente, al culpable del doble asesinato o, mejor dicho, carniecería de dos jovenes jugadores de rol y ahora, después de salir una noche con los amigos (los que le quedaban) a matar la conciencia había ligado a las primeras de cambio con una chavala preciosa, de rostro angelical, pelo negro y ojos verdes; sin contar sus voluptuosos pechos y su culo, más que bien puesto.

Y lo mejor de todo es que él no había hecho nada. Estaba bailando, o haciendo como el que bailaba, cuando la chica se acercó y, sin mediar palabra, le empezó a comer la boca a lo que él, por supuesto, respondió.

A la media hora estaban en la casa de la chica y Ne0n esperaba feliz en la cama a que ella viniera. Se había ido a poner más comoda, o eso había dicho. Ne0n sonreía mientras miraba el entorno. "Encima rica" pensó para sus adentros. La casa de la muchacha, Sara se llamaba, era para verla; un gran chalet de madera, la decoración era espectacular y en cada habitación uno se sentía como en otra parte del mundo. Al parecer sus padres tenían varias empresas y viajaban un montón.

Ne0n escuchó pasos y se quitó la camisa, y los zapatos y esperó tumbado en la cama. Los ojos se le abrieron como platos. Sara apareció con una bata de seda roja abierta y nada más. Se veía todo, aunque esa era la idea. Se acercó a Ne0n y lo besó, después le susurró "espero que no te importe" y en un momento le ató sus cuatro extremidades a los picos de la cama justo después de haberlo dejado totalmente desnudo.

Sara se levantó y observó a Ne0n con una sonrisa pícara. Le dio la espalda y se miró al gran espejo que quedaba delante. Ne0n observó su espalda y su frente reflejado en el espejo. La joven se quitó la bata y dejó que cayera suavemente en el suelo de mármol. La imaginación del muchacho estaba disparada aunque pensaba que pronto dejaría de usar la imaginación.

Ne0n observó como Sara tocó ligeramente el espejo con la llema de los dedos para después acercarse y besar su reflejo. Lo hizo con pasión. Ne0n ya estaba extrañado, aquello rozaba el absurdo y a él, personalemente, no le excitaba mucho.

Sara se volvió a girar y el espejo explotó. Los cristales saltaron pero fueron desapareciendo en el aire. Un viento sopló desde dentró del armario mientras se juntaba justo delante de la cama donde Ne0n, ahora asustado, esperaba ver que pasaba sin poder hacer nada. El viento cesó y el espejo, como por arte de magia se recompuso. Sara se arrodilló sin atreverse a mirar directamente el lugar donde se empezaba a formar una extraña figura. Ne0n reconoció al momento a su amigo be'lakor y su corazón se llenó de desesperanza. Era él, no cabía duda, aunque su cuerpo estuviera lleno de pinchos y su piel fuera grisacea. Su rostro estaba deformado, como los demonios de las películas, pero aún con todo eso veía a su amigo, al amigo que había asesinado hacía un tiempo.

"¿Creías que te libraría de mi? la muerte sólo es un mensajero a mi servicio´. Estúpido mortal, en tu orgullo te creíste el más grande, el único. Creíste que habías burlado a todo el mundo con tus mentiras pero no puedes hacer nada contra mí"

Be'lakor se acercó a su amigo que permanecía atado. Tocó con la punta de sus dedos el hombro de éste y Ne0n sintió como se un metal al rojo vivo atravesara su carne. Eso era lo que estaba ocurriendo. Los dedos de Be'lakor atravesaban la piel y, en poco tiempo, el brazo derecho de ne0n se separó de su cuerpo.

El chico gritaba de dolor y el demonio reía. "Pronto morirás", dijo Be'lakor mientras cortaba la mano del brazo y de ésta dos dedos. Tiró el resto mientras metía en la boca la cercenada mano y en los orificios nasales los dedos arrancados.

"En breve te ahogarás por tu propia mano, amigo Ne0n" Be'lakor reía.

Se acercó a la bella Sara que permanecía desnuda en la habitación, arrodillada. La levantó y la beso, fundiendose ambos en un beso apasianado. Después Be'lakor habló, lo último que escucharía Ne0n en su vida. "Encontremos la manera de traer a Balzack de vuelta. Mi dios también lo bendecirá a él. Nos ha dando vía libre. Disfrutemos"

Ambos se alejaron mientras Neón se removía en la cama hasta que poco a poco le faltó el oxígeno. Después, murió.

Balzack

Mar Nov 29, 2005 10:56 am

OFF: Bueno, si así lo queréis, juguemos...

Temblaba, apenas podía controlar las lágrimas que impertinentes, puganaban por resavalar de sus ojos entrevelados. Se acariciaba el brazo, no lo había perdido, seguía ahí, tan vivo, tan... palpitante.

Aquella casa, aquel sueño, su vena científista buscaba una explicación lógica: "Han muerto, los dos, haber visto sus cadáveres me ha hecho perder el juicio. Sara no existió nunca, me la imaginé, nadie más que yo la ha visto, no existe, no....", pasaron varias horas mientras Ne0n intentaba recuperar la tranquilidad, el brazo le dolía, "Sujestión, seguro, sujestión...". no quedaba otra explicación. Con penosos pasos se volvió a su casa.

SAQUEADORES DE TUMBAS EN EL CEMENTERIO DE LA CAPITAL

El Huelva información temblaba en sus manos enguantadas. No podía ser. "Principio de Esquizofrenia", le cantaba su parte de psicólogo....

"Efficiunt Damones, ut quae non sunct, sic tame quasi sint, conspicienda homnibus exhibeant" sin duda alguna.

Be'lakor atravesaba la espesura en busca del último de los ingredientes mientras arrastraba el cadáver de la que había sido Sara, pronto el rencuentro y con él, el poder. Bukrog le daría lo que siempre había querido, el poder sobre todos, el dominio de la Tierra. No pudo menos que esbozar una sonrisa...

El último ingrediente ya estaba en su mano,el hueso de un Santo (Francisco de Asís).

Respiró prfundamente y comenzo el ritual... "DEUS BUKROG ET INMANEA TRIEDO" la canción, reiterativa y pesada se hacía interminable... "DEUS BUKROG ET INMANEA TRIEDO". El cielo se oscureció y una nube rojiza se colocó alrededor del cuerpo inerte y ensangrentado de Balzack. Un estruendoso relámpago señalaba que todo iba bien.

Para su sorpresa cada vez se encontraba más cansado, le pesaban los ojos, y cayó dormido.

"Gracias amigo", Balzack estaba depié, lo cogía suavemente por el rostro, mostraba una sonrisa afable. "Todo ha ido bien..." susurro Be'lakor. Balzack afirmo suavemente, "pero amigo , falta algo" Be'lakor sintió como los dedos fríos de su compañero se introducían en su cráneo. El dolor era insufrible, ni siquiera podía gritar "¿Por qué?" fue lo único que musito antes de espirar...

OFF: Os propongo: A ver cuantas veces podemos matarnos siguiendo la misma historia.

Invito al resto de los usuarios a que colaboren con este "juego"...

Be'lakor

Mar Nov 29, 2005 11:17 am

Off: me gusta la idea, intentemos picar a más usuarios.

Vidimus se despertó extremadamente cansado. Se levantó y se lavó la cara, se vistió y se tumbó de nuevo em el cama, apenas podía con su cuerpo.

Se sentía extraño, le costaba dar cualquier paso, levantar el brazo y se cansaba hasta al parpadear. Y ayer no había salido, ni bebido más de la cuenta; para un día que no hacía nada malo se levantaba así. Esto era de locos.

Después de un rato se levantó y, mientras desayunaba, se puso a ver el periódico del día anterior, que aún estaba como lo compró pues no había podido leerlo ayer con el día tan ajetreado que había tenido. Lo leyo hasta que hayo un titular curioso. Saqueadores de tumbas. Interesante, además en Huelva. Los burracos (o canis) hacen vandalismo pero no roban cadáveres, esto daría para jugar a Cthulhu; sí, lo mismo recortaba la noticia y la colgaba del foro; mínimo se la leían Glaaki y Entropía, después de todo es incluso más interesante que las bolas de fuegos esas.... De repente paró en seco al ver las fotos de los dos cadáveres robados, los reconocio de la quedada que hizo con los de Huelva, sí, eran Balzack y Be'lakor. Un escalofrío le recorrió la espalda. Era mucha casualidad, Huelva no es grande pero eso es una maldita coincidencia.

Vidimus se fue al cuato de baño, iba a tomarse una aspirina cuando se miró al espejo y vio su reflejo demasiado borroso. Podría ser del cansancio pero no, porque sólo veía borroso su reflejo, nada más, todo estaba bien salvo eso.

En un momento de desesperación gritó: ¿¡¡Qué demonios está pasnado aquí!!?

Su reflejo habló aunque el no lo estaba haciendo.

Eres el elegido Vidimus; uno me mata y el otro me traicionan, pero su orgullo les hace creer que me han vencido. No han destruido mi mente y sin dañar esta soy invencible. Balzack se equivocó al rematarme y me liberó de la prisión que antaño explicó Platón. Y yo te elegí a ti. No puedes resistirte y no lo harás, porque yo quiero algo sencillo y a cambio te daré el poder. Eres un elegido Vidimus, eres mi mesías.

Balzack

Mie Nov 30, 2005 4:50 pm

OFF: uf, no has matado a nadie, ¿te estás volviendo blando?

He perdido el juicio, sí, seguro, seguro, seguro... El paciente comienza a oscilar, continúa manteniendo la posición fetal, pierde la mirada en el techo, intentaré que me lo vuelva a contar.... Balzack,Be'lakor y yo mismo estabamos en el bosque.... Jejejeje, nunca tuvieron una buena tirada, nunca, nunca, en una ocasión Be'lakor, en realidad no era Be'lakor, era un enano, absorbía con trece dados...jejejejejeje, tres pifias JEJEJEJEJEJE, le hice daño con una flecha, Balzack, él sí era Balzack, bueno, no era Balzack o si, bueno, el PJ, o sea Balzack, también murió, un orco, no un orco no, el rey... intento reconducirle le pregunto sobre el bosque... nunca supieron de lo que se jactaban, mataban impunes, ahora también, debían aprender lo que se siente... lo que se debe sentir... al matar, o en su caso al morir... Pero no, no lo han aprendido Be'lakor está vivo, su cadáver su cuerpo, él, me ha matado,bueno no.... o sí. se detiene y mira su mano.

-Doctor Erierd, el director le espera en su despacho, quiere hablar de ese paciente.- La enfermera señala con asco a Ne0n a través del espejo.

Tras recoger las anotaciones Erierd dirigió sus pasos a través de la institución hasta llegar, en el ala opuesta, al despacho que según muchos debía ser suyo.

- Erierd, le presento a Vidimus, fiscal designado por el Supremo para llevar el caso de su paciente, el de esos jugadores de rol. Me ha pedido que le ponga al día sobre lo que sabe.- Tras darse la mano el doctor condujo al abogado a su despacho, y le extendió una pila de papeles.

-Antes de comenzar a hablar, léase esto, fue lo primero que me contó al llegar aquí, jamás había escuchado nada semejante, desde entonces no ha hecho más que ..., bueno ya me entenderá cuando lo vea-

"...Los cité en el bosque, a ambos, creían que íbamos a jugar, pobres insensatos, había guardado el cuchillo en un arbusto cercano, hubiera preferido la katana, le hubiera dado más interés, pero no la encontré, creo que Endelecius se la había llevado. Llegaron al claro, como siempre bromeando, jejeje, pobres, ni siquiera notaron cómo les miraba... les escuchaba hablar -Éste tarde como siempre- insensatos... me lancé sobre ellos, la primera puñalada se la llevó Balzack, en una pierna, debí de haberle cortado algún nervio, porque no conseguía ponerse de pie, me pareció que podía estar bien dejarlo para después. Be'lakor si corrió, pero... fue inutil... no se callaba, sólo preguntaba " ¿por qué?", cada vez más fuerte, decidí cortarle la mano, y metérsela en la boca, y, por qué no le corte dos dedos y se los metí en la nariz... creo que murió afixiado antes del ritual, suerte que tuvo..."

OFF: uf esto cada vez es más gore, a ver como acaba.

Endelecius

Mie Nov 30, 2005 9:32 pm

....Con lo grande que es el Parque Moret, ¿ Qué hacían allí Ne0n, Be´lakor y Balzack ?...Y a esas horas

A QUIÉN CORRESPONDA

Todo empezó cuando buscaba algún libro sobre la historia de Japón. Me dirijí a unos grandes almacenes para comprar unos tomos que había visto unos meses antes, llegué tarde, como de costumbre, ya lo habían vendido.

Algo contrariado me pasé luego por una librería de segunda mano, por si acaso. El librero me saludó y le respondí, pasaba bastante a menudo por allí, le pregunté sobre el asunto, no tenía ningún libro sobre la historia de Japón pero sí tenía un diarioa de un jesuita que estuvo de misionero por la zona. Al principio no estaba interesado en el diario, pero al ojearlo pude comprobar que era realmente viejo y su tacto se me hacía agradable; despés de todo por 50 euros tendría una pequeña joya bibliográfica.

Comenzé a leerlo. El principio era como cabía esperar: este personaje, indagando en internet descubrí que fue martirizado en Japón, desribía su día a día en unas tierras extrañas con un lenguaje realmente extraño, recogiendo algunos vocablos del idioma nativo de forma fonética, sus impresiones sobre las gentes del lejano país, ni una pizca de nostalgia. Luego comenzó a nombrar a un anciano que todos veneraban en el poblado, cerca de la costa. La lectura se fué haciendo cada vez más farragosa y claustrofóbica, hablaba de un extraño rito de la zona y de unos ideogramas que sólo algunos podían usar, él los reprodujo en este diario.

Pasó un tiempo antes de que comenzara a tener noción alguna de lo que tenía entre manos, le pasé los escritos a un traductor, le dije que era algo de un libro de fantasía que no entendía. Su respuesta no llegó pronto, parece ser que era un dialecto en desuso, aunque por suerte era muy parecido al japonés actual. Era la descripción de un ritual para honrar a los dioses del mar y los vientos por su ayuda, tenía una estructura parecida a un mantra que debía ser repetido una y otra vez.

Aquello me pareció curioso, una tarde fuí al Parque Moret, realizé el ritual, algo ocurrió, notaba una presencia y no veía nada pero no quería irme. Cada día volvía allí y recitaba ese mantra, me hacía sentir mejor, ahora puedo ver cuan equivocado estaba, mi cuerpo es la sombra de la persona que fuí, aquello me estaba poseyendo y me pedía algo, no dormía, me consumía desde lo más hondo, a veces perdía la consciencia y se mezclaban los recuerdos.

Tomé una determinación, aquella noche iría al Parque y me suicidaría, sabía perfectamente lo que deseaba aquel ser y no se lo iba a permitir. Por las noches me daba libertad así que tomé la katana de Ne0n, la afilé bien durante algo menos de una hora, cada pasada de la piedra me sentía más liberado, aquello moriría conmigo y sufriría una larga agonía.

Cuando me disponía a realizar el seppuku, aunque incompleto lo haría por una acción honorable. En el último momento vacilé, parece que no soy tan valiente, vi acercarse a los tres amigos, me escondí en un pozo a medio tapar y los dejé irse sin que me vieran. Resbalé, y caí al falso fondo algo se agitó dentro de mí y sentí que aquello me abandonó, tomé verdadera conciencia del lugar en que me econtraba, escuché unos gritos, eran Be´lakor y Balzack, parece que Ne0n los atacaba. Intenté trepar pero no lo logré, resbale y caí inconsciente.

Desperté al día siguiente, logré salir del pozo y vi los cuerpos de mis amigos despedazados, faltaba Ne0n, había sido su cuerpo pero yo sé que no fué él, tomé el cuchillo que utilizó ¿ dónde estaba ?

Me despido, no se hasta cuando. Probablemente me vaya en el primer mrcate que salga del puerto, tengo un dinero ahorrado para pagar el pasaje. Todavía tengo parte de "eso" dentro de mí, me levanto en plena noche con marcas de pelea. Tengo que irme antes de hacer daño a alguien más.

Vidimus, espero que sepas que hacer con el cuchillo, en tus manos lo dejo. Ne0n es inocente, debes ayudarlo en lo posible. El cuchillo lo recibirás pronto en un paquete postal.

Hasta luego.

Be'lakor

Mie Nov 30, 2005 10:44 pm

Vidimus, fiscal, entró en la sala acolchada después de leer las notas que, supuestamente, había dejado Ne0n. Por la mañana había recibido un miesterioso paquete con una nota, especie de fragmento de un diario, de su buen amigo el historiador Endelecius, que había sido declarado desaparecido. En ésta nota explicaba muchas cosas, además de estar el arma que había usado Ne0n para tan violento acto.

Vidimus entró mientras la Doctora ( ) Eried permanecía a la espera rebisando unos papeles. Observó a Ne0n en el centro de la sala, babeando y con la cara perdida. Llevaba una camisa de fuerza y tenía una cadena que le atrapaba pegada cada una de estás a alguna de las tres paredes, si contar la puerta claro. la imagen le recordó a una portada de los Iron Maiden, Piece of Mind, que a su vez estaba inspirado en Drácula, en la parte donde se narraba cómo estaba atado el demente criado del malvado Conde.

Ne0n reacciono levente, susurrando, Vidimusss Vidimusss lo recordaba. Vidimus cerró la puerta y por un momento miró al paciente y presunto asesino a los ojos, seriamente. El demente sólo sonreía y hacía grotescas muecas. Después, Vidimus habló.

He leído lo que escribiste. Y además me ha llegado una nota que de ser verdad desembocaría en tu inocencia. Pero sabes qué? Demasiados sucesos extraños, tú matastes a esos tipos y te pudrirás, en la cárcel o aquí, me da lo mismo.

Vidimus se dió media vuelta y fue a abrir la puerta. En ese momento, como despertando, Ne0n habló.

Debe conocer la verdad; yo no fui, fue mi mano, sí es cierto, pero soy inocente. Y no soy asesino, no puedo serlo, ellos están vivos, demasiado para matarlos pero deben morir, deben hacerlo, morir bien....

Ne0n balbuceaba. Vidimus se giró de nuevo y lo miró, los ojos se le encendieron como una cerilla y se volvieron rojos. Ne0n tardó en reaccionar.

Claro que no la voz de Vidimus se agravó y una sombra pareció cubrirlo todo. Ha empezado la guerra; cada uno mueve sus piezas, lentamente. Aún no te puedo matar, mi señor no lo quiere. Vidimus apuntó con su dedo y levanto al paciente del suelo y lo estiró, como en un potro de tortura. Ne0n no podía gritar. Aún no tengo el poder y mi señor tiene planes; pero ya nos veremos, tu estancia aquí será corta. Tú señor, nuestro enemigo, ya vendrá a por ti

Vidimus lo soltó y salió de la estancia. Sonrió a la bella doctora y dijo: Aún no le he podido sacar nada. Creo que no será de mucha utilidad. Ya nos veremos, espero.

La doctora sonrió al amable fiscal mientras se iba. Éste se fue, andando tranquilo. Antes de marchar miró en la primera celda y vio a un viejo paseando tranquilamente. Durante un momento pensó como alquien en apariencia normla estaba aquí. Después sonrió, mirando su reflejo. Por último, antes de marchar, aprentó su mano. En el interior del anciano su corazón estalló cayendo éste al suelo. Vidimus se fue mienbtras se colocaba su sombrero.



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